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Alberto Valladares Danza en piel de… metal

Alberto Valladares Danza en piel de… metal

Con la imaginación, el hombre toca las puertas del arte para abrirse al milagro de la creación, esa rara dimensión donde se dan cita realidad, ingenio, fantasía, tiempo, vida… Y las manos del artista tienen algo de magia, inventan el mundo, conquistan el material, entregan sueños.


Alberto Valladares (La Habana, 1962), quien en los últimos tiempos ha labrado un camino muy personal en la orfebrería que le ha aportado no pocos lauros, como el de la Feria Internacional de Artesanía FIART 2012 en la categoría Obra, transforma los metales, y en particular la plata, en un original muestrario de formas que tienen mucho de la realidad circundante, y también de las interioridades de la abstracción.
El artista, autodidacta, destaca en una categoría de superpesado, y su espacio creativo en cualquier encuentro o Feria —en Cuba o en otras latitudes— acapara la atención de espectadores, especialistas y críticos, que ven en él un artista-artesano de alto vuelo. Obras suyas han sido seleccionadas para participar en diferentes exposiciones colectivas. Y en Ferias Internacionales en Francia, República Dominicana, Venezuela, Italia, Turquía… sus piezas han causado la admiración de un público muy exigente. Amén de pasarelas, instituciones de la cultura y tiendas donde también destacan por su laboriosidad artística, y sus formas originales.
¿La inspiración? Rodeado de sus trabajos, en su casa-taller del reparto habanero Juanelo (Virgen del Camino) comenta: “Varía como mi obra. He tenido diversas etapas que he ido evolucionando, lógicamente. No hago lo mismo que hace un tiempo atrás. Casi todas las piezas comienzan amorfas. Después se transforman en muchas otras, aunque soy deudor de la naturaleza y sus caprichosas formas, tanto del mundo animal (gallos, tocororos…) como vegetal (las flores, las ramas de los árboles, las raíces y sus texturas)”.


Arte de altos quilates


Pero un día encontró la Danza, y en particular el ballet clásico, en su quehacer cotidiano con el metal, y desde entonces se les ve juntos. Su firma estampa destacadas creaciones donde la plata, el bronce, la alpaca, el hierro, el mármol negro, verde y de Carrara, la ágata…, se han convertido en arte de altos quilates.
Bajo el título de Palpitar, expuso en el vestíbulo del Teatro Nacional de la capital cubana una muestra con esta temática, dedicada al aniversario 65 de la compañía cubana y al 70 del debut de Alicia Alonso en el rol de Giselle. Allí, el espectador pudo constatar de cerca la maestría de Alberto Valladares, quien en esas esculturas reúne el espíritu lírico del clasicismo de la danza y la fuerza telúrica de la orfebrería (donde el fuego y el martillo abren caminos…).
Del ballet clásico extrae ejemplos para fundir con sus sueños: Giselle puede “danzar” desde su diestra mano con formas elocuentes, y La muerte del cisne desborda el lirismo sobre plata y mármol. Su Carmen/Alonso, desata la interioridad sanguínea de la mujer enamorada; Coppelia es una mágica espiral de giros hacia el infinito bailando al ritmo intenso de su creatividad, mientras que Don Quijote y Kitri recrean el espíritu del amor con un corazón de metal para dos… Su creatividad no tiene límites. Experimenta con las formas más atrevidas y juega con el arte y las sustancias más diversas. Y sus joyas se inspiran de ballets donde Alicia dejó huellas indelebles. Reflejos del LagoEl amor de DidoGrand pas de quatreRecuerdos de Cascanueces, y otros títulos nombran conjuntos de aretes, anillos, colgantes, pulseras, broches… donde la fantasía tutea a la realidad, y nos transporta a muchos tiempos del Ballet Nacional de Cuba, en un repertorio conquistado también con su arte.
“Hoy me estoy inspirando del mundo del movimiento, de la danza, y no hay dudas de que ver bailar a Alicia me tocó muy adentro”, refirió Alberto Valladares. Es como un diálogo interno donde se debaten realidad-irrealidad, figuración-abstracción y tantas ideas, sueños, imaginaciones que luego moldea en el taller. En estos tiempos hace muchas esculturas, compartiendo el tiempo con la joyería. Porque nunca olvida aquellas pequeñas obras de arte escapadas de sus manos de joyero que le enseñaron el camino en los metales. Aunque recuerda con mucho cariño las piezas de papier maché por donde se inició en la artesanía.
Ha sido un camino de mucho estudio y trabajo, de búsqueda, indagación, conocimiento para acercarse a las técnicas. Con orfebres de otros países conoció el trabajo con las piedras preciosas. Aprendió a dominar el grabado en la joyería con su maestro Urrutia, y en 1996 se sentía ya cómodo para empezar a trabajar con galerías. Su primera muestra personal fue en FIART 2003, y su obra Lidia, en plata, fue seleccionada para concursar por los Premios Unesco. A partir de ahí la suerte estaría echada: obtuvo una mención en FIART 2010 y el máximo galardón en la Feria del 2012. Pero su sello se va perfilando en la estética del ballet y la danza que se trenzan con sus metales, en una simbiosis mágica.

One thought on “Alberto Valladares Danza en piel de… metal

  1. Sus obras son dignas de admirar por su creatividad, auntenticidad, y originalidad, un hombre simple, sencillo, que el que lo ve por primera vez, no se imagina que detrás de esa simplicidad, hay un gran artista. Tuve el placer de conocerlo personalmente, como se dice a lo cubano, en vivo y en directo, sin conocer su obra, y ni siquiera identificar su nombre en ese momento,y en los pocos minutos que estuvimos conversando, me hizo reír muchísimo, porque tiene una vis cómica encantadora, que te da placer escucharlo con sus anécdotas y sus ocurrencias,y espero que me disculpe por no reconocerlo, espero volver encontrarlo y felicitarlo por tan bello trabajo, saludos.

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