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Alicia, en la maravilla del Vedado

Alicia, en la maravilla del Vedado

Visitar el estudio-galería de Alicia Leal (Sancti Spíritus, 1957), en pleno corazón del Vedado capitalino, es adentrarse en un mundo lleno de colores y luces. Esta pintora cubana nos lleva de la mano a la maravilla de sus pinturas. Sin proponérselo, entramos, junto a ella, con esa fuerza que nos trasmite.

En una primera mirada ingenua a sus cuadros, nos damos cuenta de que Alicia Leal necesita esta atmósfera de su estudio-galería, donde ella y sus pinturas son centro de lo que quiere decir, y dice bien.

Graduada de la Escuela de Bellas Artes de San Alejandro, en 1980, se sitúa como una de las mujeres más importantes de la plástica cubana contemporánea.

Coleccionistas privados atesoran la obra de esta mujer, que no solo pinta, pues se ha insertado en la vida como una artista y como un ser humano extraordinario.

Conjuga muy bien sus roles, y no puede dejar de sentarse en su taller frente a la ventana, todas las mañanas, para desde allí, con su lienzo en blanco y mirando a su alrededor, regalarnos lo que es toda una fiesta visual.

La variedad temática en su pintura la hacen inconfundible, sin olvidar sus platos de cerámicas.

Con su fuerza interior, Alicia Leal imprime a sus obras la energía de una mujer que refleja en su obra las cosas más cotidianas, y a la vez reflexiona sobre temas trascendentales del mundo que la rodea y en el cual le ha tocado vivir. Nada le es ajeno: el mar, el campo, la religión, la maternidad, la danza, el circo, en fin, una obra extensa llena de temas y de vivencias personales. Obra llena de color y con un su sello muy personal.

El inicio de su carrera se vio muy rápido coronado por el éxito, con más de 40 exposiciones personales y más de 100 colectivas dentro y fuera de Cuba.

Rodeada por su lienzos, Alicia abre su ventana cada mañana y, al mirar hacia fuera, es posible que le lleguen sus recuerdos, muy lejanos, pero que se han mantenido vivos por su memoria afectiva, de aquel pequeño pueblo donde nació, Las Varas, en el centro de Cuba. Hasta allá va caminando con las leyendas que le contaban sus abuelos, y nos traslada, a todos junto a ella, por ese mundo tan maravilloso del campo, para desde aquí, desde el centro del Vedado, crear estos cuadros fabulosos, cargados del misterio de su creación, y así hurgar en el núcleo de su pintura.

Observar sus cuadros es un acto de magia, frente a ellos encontramos respuestas a las lecturas e interpretaciones que cada uno de nosotros podamos hacer. Con su dominio técnico, el cual está presente en todo su proceso de creación, nos lleva de la mano a su mundo, pues sabe conjugar en sus lienzos esa magia y poesía de la cual es dueña por derecho propio.

Exigente de sí misma y en plena madurez artística, Alicia Leal nos da en su obra esa cubanía de la cual está imbuida. Todo ello bien mezclado, con el brillo de la luz y la forma de utilizar los colores.

Para Alicia Leal, pintar es vivir, no concibe la vida sin sus lienzos, pinceles y cuadros, pero también una constante de mucho valor es su familia, su entorno, cosas a las cuales esta artista no renunciaría nunca, pues son parte de su ser.

El reencuentro con la obra de Alicia Leal siempre será agradable para quienes queramos disfrutar de belleza y estar a la par con la estética de esta artista. Veremos temas donde fuerza y paz se conjugan armoniosamente, que siempre regresaremos. Será como volver a la casa de los ancestros a encontrarnos con nuestras raíces y seguir disfrutando de lo que ella, sabiamente, nos regala.

El goce visual de su obra será bien recibido por los que hemos sido elegidos para su disfrute.

No quedará rincón que no tratemos de descifrar, será un juego más en este misterioso mundo artístico, juego que a la vez enseña y nos regala algo tan importante para todos: la paz espiritual de sentirnos atraídos por su pintura, la cual es fuerza, pasión, ternura, mezcla de muchas emociones y un regalo a la vista.

Llegar a la Calle 6 del Vedado habanero, es llegar al estudio-galería de Alicia Leal, o lo que es lo mismo, llegar donde Alicia, en la maravilla del Vedado.

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