Usted está aquí
Inicio > Sociedad > Año del Gallo, buen motivo para visitar Cuba

Año del Gallo, buen motivo para visitar Cuba

año nuevo lunar

El fuerte impacto de la industria de los viajes en Cuba, y en particular en La Habana, se confabula hoy con el recién iniciado Año Nuevo Lunar chino para atraer viajeros de todo el mundo.

Una fiesta sumamente colorida posicionó a una multitud descendiente de chinos, a curiosos y muchos turistas que de paso por la ciudad retrataron el acontecimiento.

Dedicado al Gallo en esta oportunidad, el 28 de enero comenzó el Año Nuevo Lunar o Festival de Primavera, con una demostración de la Escuela Cubana de Wushu en el Barrio Chino de la capital cubana, que sobre todo sorprendió por la habilidad de niños.

La tradicional Danza del Dragón, los pasos con abanicos y espadas, los movimientos de un grupo grande de personas de la tercera edad, incluidas algunas ancianas de más de 90 años, premió las primeras horas de ese Festival.

La Escuela Cubana de Wushu, fundada en 1995 y liderada por Roberto Vargas Lee en el corazón del Barrio Chino, desarrolla el Wushu (Arte Marcial Chino).

Además, esta escuela auspicia la práctica de los Ejercicios Terapéuticos (Jian Shen Qigong), y participa en el rescate de la cultura y las tradiciones chinas, y en la formación de nuevas generaciones.

El Gallo constituye el décimo animal del zodíaco chino, y es símbolo de bondad, representa la madrugada, el despertar y las personas con este signo son caracterizados como trabajadoras y con talento (cada año lunar está representado por un animal, 12 en total).

En esas estrechas calles, donde ocurrió el inicio de los festejos, también aparece el centro cultural Confucio y otros elementos de la cultura asiática.

El Año Nuevo chino es la celebración más importante de las fiestas tradicionales de esa nación. El 28 de enero de 2017 comenzó el año 4715 según el calendario tradicional, que se corresponde con el Año del Gallo.

Es un período de celebraciones, que comienza con el Día de Año Nuevo y termina con la Fiesta de las Linternas, el decimoquinto día del primer mes. Momento de visitas a familiares, comidas especiales y fuegos artificiales.

El Barrio Chino de La Habana es todo color, con el predominio del rojo, y restaurantes, conocidos en Cuba como paladares, ofrecen al caminante los platillos que imitan lo mejor posible las recetas del lejano país.

Sin embargo, un estilo muy tropical lo inunda, y allí participan los transeúntes extranjeros deseosos por tener de primera mano una novedad.

Ubicado a pocos metros del Capitolio, entre las calles Amistad y Dragones, resultaba el más grande e importante del Nuevo Mundo, y en la actualidad subsiste gracias al espíritu de los descendientes.

Está compuesto por cuatro o cinco calles pequeñas, la calzada de Zanja, calle Rayo, calle San Nicolás, y la más característica de todas, Dragones.

Pero este lugar es prácticamente una leyenda que comenzó con los primeros chinos que se radicaron en La Habana en 1858, entre ellos Chang Leng, con una pequeña fonda, y Lam Siu Yi, con un puesto de frutas y hortalizas.

De 1847 a 1874 llegaron a La Habana alrededor de 150 mil chinos, casi todos hombres, los llamados culíes, para sustituir a los esclavos africanos. Pero después, desde 1869 hasta la primera mitad del siglo XX, llegaron diferentes oleadas de chinos libres, procedentes de Estados Unidos.

El Barrio Chino inició su recuperación en 1990, con altas y bajas, pero siempre conservando el legado de esa nación asiática, como con los festejos por el Nuevo Año Lunar.

Deja un comentario

Top
Main menu