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Cañón del Yumurí, paisaje de otra dimensión

Yumurí

Quienes buscan emociones, e impresionarse con los paisajes naturales, tienen en el oriente cubano un lugar sensacional, con todo el encanto de los adjetivos bien empleados debido a que hacen honor a lo que los ojos ven.

Ese es el cañón del río Yumurí, cerca de la ciudad de Baracoa, fundada en 1511 en la porción más al este de la Isla de Cuba, ahora muy de moda para muchos turistas que buscan tener vacaciones de ecoturismo.

El abra del río Yumurí constituye una invitación al paraíso: naturaleza, cultura y aventura. Un escenario perfecto que presenta valores naturales y paisajísticos de significativa importancia científica y gran atractivo, lo que unido a los valores socioeconómicos y culturales de la región, permite su explotación turística.

El río Yumurí corta las terrazas (origen marino) costeras del norte de la meseta caliza de Maisí y forma un impresionante cañón, de 200 metros de profundidad.

Las excursiones salen de Baracoa hasta el cañón del río Yumurí. Tras el recibimiento por el guía local y la degustación del cóctel de bienvenida, se llega al Centro de visitantes o de información, donde los turistas conocen sobre los valores y características del recorrido y las condiciones naturales.

Primero una vista panorámica del Cañón, luego un recorrido hasta el mirador natural nombrado Alto de Folón, el último adiós del almirante Cristóbal Colón, explican los anfitriones.

Colón pasó frente a la boca del río Yumurí y punta de Silencio el 5 de diciembre de 1492, donde observó toda la costa hacia el Oeste, y en el fondo divisó una montaña alta y cuadrada (Yunque de Baracoa con 575 metros sobre el nivel del mar) según la propia descripción del navegante en su diario.

El viaje continúa hacia la entrada conocida como El Eleveto, parada para seguir por una caminata de 400 metros hasta el mirador natural, ubicado en la margen izquierda del río.

El Eleveto está a 223,6 de altura, vista impresionante y única del cañón del río, construido en 1927 con la finalidad de descargar las bananas (plátanos o guineos) que luego se exportaban hacia Estados Unidos en barcos que entraban por el río.

Un lugar no solo de banana, sino de maíz, café y malanga, entre otros productos agrícolas.

El paseo en botes por el río es lo más emocionante y permite las mejores imágenes. Y a la salida, el ómnibus lleva al visitante por la comunidad de Santa Rosa, donde existe una vereda que permite ascender la margen izquierda del cañón.

También el lugar admite caminar por toda la orilla desde esa comunidad hasta la Isla de arenas verdes, formada por el propio cauce del río.

Después de 20 minutos de caminata el viajero llega a un punto de descanso y mirador natural de la margen del río, excelente lugar para tomar fotos pues se posee exclusivas vistas del río Yumurí.

Al concluir el descenso se inicia una caminata por la margen izquierda de la vía fluvial, bordeándola, y se puede apreciar atractivos como un túnel natural formado por la foresta ribereña, con árboles gigantes, helechos, hongos.

Hacia el lado derecho se ven terrazas de arena de origen aluvial y peñones de rocas calizas, testigos de la erosión gestual de río y que originan diversos rápidos y saltos.

Y la navegación en bote significa un viaje de más de 500 metros desde la desembocadura hacia el interior, lo que permite apreciar correctamente los farallones del cañón.

En definitiva, estamos en ese lugar ante uno de los sitios más fascinantes de la naturaleza oriental cubana y propuesta ineludible de los guías para tener una jornada impresionante de ecoturismo.

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