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Donde se cosecha el mejor tabaco del mundo

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Cuando se nombra a San Juan y Martínez en Cuba casi todo el mundo visualiza un poblado campestre habitado por gente noble y laboriosa, en su mayoría labriegos, de la occidental provincia de Pinar del Río.

Es ajustada esa imagen… pero si se añade que en la región o paisaje geográfico conocida como Llanura de San y Martínez-Candelaria se encuentran las fértiles tierras de Vuelta Abajo y de la Semi Vuelta, donde crecen las vegas del mejor tabaco mundo, la información cobra mayor interés para quien la recibe.

Las vegas de tabaco no han podido tener mejor enclave ni en Cuba ni en el mundo que esa extensión de llano ubicada al sur de la Cordillera de Guaniguanico, en el extremo occidental del archipiélago, donde varios valles anchos y planos, benditos por la naturaleza, y el saber hacer secular de los cosecheros, consiguieron la magia de lo insuperable, si finalmente de puros habanos se habla.

Los principales valles son Pedernales, San Juan, Hondo, Los Colorados, San Cristóbal, Santa Cruz, Bacunagua, Los Palacios y San Diego, este último con una cuenca que divide a Guaniguanico en Sierra del Rosario, al este, y Sierra de los Órganos, al oeste.

Todos son regados y tienen que ver con las redes fluviales de los ríos Ajiconal y el Guamá, que pasan por la ciudad de Pinar del Río, capital de la provincia homónima y parte de ese gran entorno —hablamos de la Llanura— de más de 13 000 kilómetros cuadrados de extensión.

Desde siempre, las condiciones naturales ofrecieron al hombre sitios ideales para desarrollar la agricultura de sustento y, como ya dijimos, dio tierra de promisión al cultivo del tabaco. Con diferentes tipos de suelo y vegetación, mejor conservada en la zona de montaña y más influida por el hombre en los llanos, la provincia de Pinar del Río es un símbolo de los puros nacionales.

Una combinación de suelos, clima, temperaturas, saberes ancestrales de cosecheros y productores, tiene el secreto. Y quizás tenga algo que ver, al decir de algunos observadores, la excesiva meteorización de esa región cubana, la primera por la cual entran los frentes fríos del norte, en la etapa invernal, y blanco habitual del paso de los huracanes en temporada ciclónica. Pero esto último no hay estudios de evidencias, se dice.

Sin embargo, no solo en los fértiles llanos de San Juan y Martínez crece el magnífico arbusto del tabaco. En los valles, así como en poljas u hoyos que se encuentran entre las montañas de la Sierra de los Órganos, muy fértiles por su ubicación y grado de inaccesibilidad, también se cultiva una hoja de excelente calidad.

Los valles, situados más bien entre la citada Sierra y las alturas pizarrosas del sur, se vuelven obra natural de maravilla en el renombrado Viñales, con un asentamiento urbano en los alrededores. Pero también son encantadores el de Isabel María, San Carlos, Cabeza, Santo Tomás y San Andrés de Caiguanabo.

Los llamados hoyos, poljas o valles cerrados, rodeados de elevaciones calizas asombran por su fertilidad, ideal para el tabaco y frutos menores, y entre ellos son famosos los de Luis Lazo, Sumidero, Quemado o Pons, de los Baños, Potrerito y San Vicente.

Dicho sea de paso, una buena cantidad de poblados rurales conviven en aquellos parajes, de la forma más armoniosa que pueden, con la naturaleza. Una rica cultura rural también espera al curioso viajero para mostrar su estilo de vida y el mundo en que habitan, de una gran biodiversidad. Considérenlo una invitación, pues están cercanos a buenos alojamientos.

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