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El despertar del vino en Cuba

El despertar del vino en Cuba

Cada vez el vino gana más espacio en Cuba, impulsado por el boom del país como destino turístico.

Hasta ahora la mayor de las Antillas goza de reconocida fama internacional por la calidad de sus rones y la afición por la cerveza, que bien fría resulta ideal para mitigar el fuerte calor que vive el país casi todo el año.

La mayoría de los más de dos millones de viajeros que cada año visitan Cuba son europeos y también llegan muchos turistas latinoamericanos, en especial del Cono Sur, principalmente argentinos. Todos tienen como costumbre acompañar sus almuerzos y cenas con vino.

De ahí la creciente importación de vinos, muchos de marcas reconocidas internacionalmente y denominaciones de origen, e incluso la obtención de una incipiente producción nacional.

Renacimiento

A partir de 1990 comienza para los vinos en Cuba una prometedora etapa, pues el despegue del turismo internacional en el país atrae a las mejores bodegas de casi todo el mundo.

Es también cuando se dan los primeros pasos para lograr una producción nacional, que corrio a cargo de las empresas Bodegas San Cristóbal, con las marcas Castillo del Morro, San Cristóbal, Soroa y Cortés, y Bodegas del Caribe, con Castillo del Wajay, primer vino producido en la Isla a partir de uvas españolas cultivadas y cosechadas en regiones cubanas con microclima frío, y el cual debutó en los años iniciales de este milenio.

A fines de los años 90 surge la Feria Internacional del Vino, cuyas ediciones han devenido espacio para concretar negocios, intercambiar experiencias sobre las tendencias de la cultura vinícola en el mundo y el mercado cubano, y como vía de superación profesional al reunir a sommeliers, comercializadores, productores, hoteleros y especialistas de disímiles partes del mundo.

Paralelamente toma auge la formación de sommeliers, muchas veces con el patrocinio de empresas como Freixenet e instituciones académicas internacionales.

Gastronomía de lujo

Hoy el país sobresale por una gastronomía en creciente desarrollo, que constantemente eleva sus estándares de calidad y muestra servicios dispuestos a satisfacer a los viajeros más exigentes.

De ahí que Cuba pueda exhibir una amplia relación de exquisitos restaurantes provistos de bien dotadas cavas de vino, muchos de ellos insertados en hoteles gestionados por prestigiosas cadenas como la española Sol Meliá e incluso en hoteles vacacionales Todo Incluido.

Una distinguida cava

Los buenos vinos y la buena mesa también están disponibles en restaurantes de la oferta complementaria fuera de establecimientos hoteleros, como El Aljibe, uno de los más renombrados de Cuba.

El Aljibe ostenta una distinguida cava de vino, con una selección de más de 200 variedades de tintos, blancos, rosados y espumosos de prestigiosas marcas de Francia, España, Italia, Portugal, Estados Unidos, Chile, Sudáfrica y Australia.

Otra de las virtudes de este restaurante especializado en comida cubana es la profesionalidad y experiencia de sus sommeliers, testimonio de que en Cuba crece el conocimiento del mundo vitivinícola entre sus especialistas.

Se pone de manifiesto así que el vino gana cada vez más espacio como atractivo en la gastronomía y la hotelería de Cuba para mayor satisfacción de quienes la visitan.

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