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El mundo de los caballos

El mundo de los caballos

La cría, doma y entrenamiento de caballos de raza constituye en la actualidad una nueva arista del comercio cubano, con fuerte impacto en elementos turísticos e incluso en la equinoterapia, donde Camagüey constituye punto focal
Camagüey constituye un territorio cubano tradicional de la ganadería, por sus extensiones llanas, y el amor que sienten sus lugareños por los animales, en particular por los caballos.

Una nueva estrategia de las autoridades cubanas coloca a los equinos en primeros planos, sobre todo a animales para salto, carrera y otras tareas, incluido el rodeo.

En particular, en esa provincia destaca el Rancho San Vicente, donde resalta el cuidado de los animales, y su eficiencia en deportes y trabajo.

El turismo, de cara a los caballos, tiene espacio en todo el país, y datos recientes apuntan al propósito de comercializar estos animales, tanto importados como criados en este archipiélago.

Un camino muy bien pensado

Con la realización en febrero del V Remate de 33 caballos de la raza de salto Real Sangre Holandesa, en el Centro Nacional Ecuestre del Parque Lenin, en la periferia de La Habana, las autoridades subrayan una potencialidad comercial sumamente interesante.

Esta nueva estrategia tiene mucho que ver con turismo, tratamientos médicos y deportes, tanto de salto como de carreras, y con la posibilidad de que Cuba cuente con una nueva vertiente comercial para Latinoamérica.

Explicó que en la actualidad existen en Cuba 17 000 ejemplares de 17 razas, a partir de 40 fincas.

En el país se han efectuado ya cuatro subastas de equinos, con su punto más alto en la versión de 2014.

El especialista en equinos Edgardo Carulla y la veterinaria Maydet Vega tienen unos 30 años de experiencia en este empeño y explican en entrevista detalles de relevancia.

Algunos elementos de los caballos, en sentido general, son muy interesantes; ese es el caso de un cementerio de caballos campeones, donde simbólicamente se entierran sus patas, corazón y cabeza.

Los expertos argumentan que se trata de un homenaje a verdaderos deportistas, y esas partes de sus cuerpos resumen una actividad vigorosa, sobre todo en el caso de los saltos y, en general, la equitación.

Los caballos viven a lo sumo 30 años, y pese a su dinamismo descansan en el día tres horas, y 21 pastan, pues su sistema de reposo se conjuga con el resto de las actividades.

En Cuba se celebraban carreras de caballos, sobre todo en el hipódromo del Oriental Park en el barrio de Marianao, en La Habana. Ese hipódromo cerró en 1967 y los caballos pasaron a la recría para formar el Centro Nacional de Recría de Caballos de Carrera.

Camagüey, un punto de partida

Camagüey constituye un territorio de particular interés a los efectos equinos.

Desde el año 2000, el Rancho San Vicente, ubicado en esa oriental provincia cubana, se convirtió en una unidad de la Compañía Nacional para la Conservación de la Flora y la Fauna.

Sus trabajadores fijaron metas superiores, como la cría, reproducción y mejora genética de los caballos árabes, una raza de excelencia. La reputación de los caballos árabes se apoya en su inteligencia, carácter fuerte y resistencia.

Los criadores de Rancho San Vicente buscan nuevos tipos de pura sangre, y prueba de ello es que ya tienen 18 hijos del Maharajá, un animal que tiene 30 yeguas élites, para seguir mejorando la raza.

Precisamente, Rancho San Vicente, junto con Domingo García Ranch, en La Habana, y La Loma, en Jiguaní, en la oriental provincia de Granma, son las tres fincas en la isla dedicadas a criar caballos árabes.

En el primero, existe un programa para proporcionar excelente atención a cerca de 500 animales, entre ellos cinco sementales y alrededor de 140 yeguas; los productores de caballos de Rancho San Vicente velan por el medio ambiente y la extrema limpieza de establos, cuidado de pastos y otros pormenores.

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