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Espacios verdes en la capital

Espacios verdes en la capital

En pleno trópico el verde vegetal resulta imprescindible para atenuar la severidad de los rayos solares, refrescar la atmósfera, absorber ruidos y filtrar gases contaminantes.
La capital cubana, en la expansión de su apretado trazado original, ha incorporado paseos arbolados, jardines y parterres, además de respetar áreas como el Parque Metropolitano, en la cuenca del río Almendares.

Bordean la ciudad, hacia el suroeste, una serie de grandes parques naturales fomentados en la segunda mitad del siglo pasado, como el Jardín Botánico, el Zoológico Nacional, el recinto ferial Expocuba y el Parque Lenin. Estos y otros espacios no urbanizados proporcionan refugio a una gran diversidad de plantas y animales, pero también a quienes habitan o visitan La Habana y desean alejarse de su ritmo trepidante.

Con su entorno apacible, de vegetación compuesta por cientos de especies de la flora cubana, varias endémicas, estas áreas naturales son escenario propicio para realizar actividades que promueven la educación ambiental y la conservación de la biodiversidad.

Parque Metropolitano de La Habana El Parque Metropolitano se inserta en el mismo corazón de la ciudad y cubre más de 700 hectáreas en las márgenes de los 9 km finales del río Almendares.

Aunque esta corriente fluvial dista de ser la “lámina de cristal” que inspiró a los poetas de antaño, sus riberas aún invitan al descanso y el esparcimiento. Esta franja verde se extiende por los municipios de Marianao, Cerro, Playa y Plaza, y es asiento de barrios donde habitan unas 200 000 personas. El antiguo Jardín Botánico, el Parque Almendares, los jardines de las cervecerías La Tropical y La Polar, así como la Loma del Husillo, quedan comprendidos dentro de sus límites.

La cuenca del río más importante de la capital, alma y columna vertebral de este gran proyecto, está poblada por numerosas especies de la flora como majaguas, ocujes, laureles y lianas, que proveen abundante sombra todo el año. Durante los meses de verano, a las opciones tradicionales (paseos en bote y a caballo, minigolf, parque infantil, anfiteatro, cafeterías) se incorporan juegos de participación, conciertos y espectáculos variados, recorridos con guías especializados y otras iniciativas para disfrutar del encuentro con la naturaleza.

 

Tras casi cuatro décadas de fundado, el Parque Lenin se mantiene en la preferencia de los habaneros que buscan evadirse de su jungla de asfalto. Se extiende sobre unas 750 hectáreas, 20 km al sur del centro de la ciudad. La Palma Real, el árbol que simboliza la cubanía, abunda en estos parajes junto a ceibas, yagrumas, almácigos, jagüeyes, flamboyanes, bambúes y otros que fueron plantados sobre suelos antes dedicados a la actividad ganadera.

En medio de tanta naturaleza es posible montar a caballo, recorrer exposiciones de artes plásticas, disfrutar de espectáculos artísticos y exhibiciones de rodeo, participar en competencias demotrocross, y visitar el acuario de peces de agua dulce y el parque de diversiones, entre otras opciones recreativas y culturales. El restaurante Las Ruinas, construido sobre los restos de una hacienda azucarera, lidera las ofertas gastronómicas, y a él se suman cafeterías y otros establecimientos. Un tren de vapor del siglo XIX realiza un trayecto de 9 km por este hermoso escenario natural.

Este jardín botánico, entre los más grandes del continente americano, comprende unas 600 hectáreas en la zona de Calabazar, 25 km al suroeste de la ciudad. Adondequiera que se mire, se encuentra vegetación abundante, representativa de casi todos los ecosistemas tropicales y subtropicales del mundo: palmas, begonias, orquídeas, aráceas, cactos y helechos, entre otras. En total, unas 4 000 especies vivas, clasificadas y ordenadas científicamente.

La institución, asociada a la Universidad de La Habana, comenzó a desarrollarse en 1968 y fue abierta al público en 1984 con fines educativos, científicos, recreativos y conservacionistas. Su área expositiva consta de una parte techada con tres pabellones y otra exterior dividida en zonas fitogeográficas. Además, posee áreas instructivas, un estanque para plantas acuáticas, viveros, laboratorios, un herbario con más de 100 000 ejemplares de la flora autóctona, biblioteca especializada, salones de reuniones y una residencia científica.

Entre los principales atractivos de este parque se encuentran el jardín japonés, único de su tipo en el país, y El Bambú, el mayor y mejor restaurante ecológico de la capital. Por eso la institución se precia de ser referencia obligatoria en cuanto a cultura alimentaria en el país, con novedosas ofertas gastronómicas y saludables combinaciones de platos vegetarianos. Es posible coordinar recorridos con guías profesionales para conocer más detalladamente esta gran catedral del reino vegetal.

Los ambientalistas, los aficionados a la botánica, los amantes de la naturaleza o simplemente quienes gustan cambiar de aires, son atraídos por estos parques del centro y la periferia habanera. Son los pulmones de La Habana, espacios verdes que reducen la contaminación ambiental, amortiguan los ruidos y embellecen el entorno. Solo es necesario dejar atrás la congestión y las tensiones citadinas e internarse en ellos para respirar el maravilloso aliento de la flora cubana.

 

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