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Gastronomía y turismo en la filatelia cubana

Gastronomía y turismo en la filatelia cubana

¿Viajar a La Habana para disfrutar de su gastronomía? Parece algo insólito para los desconocedores, pero resulta muy natural en los días que corren, pues hacerlo forma parte del turismo gastronómico, una de las modalidades del turismo cultural, según lo describe la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas.

Desde la antigüedad quienes viajaban a otros lugares con fines de descanso, placer u ocio, incorporaban a sus viajes las visitas a lugares especializados en la comida local, aunque no fuera el objetivo primordial de su estancia.

Los primeros antecedentes de un turismo realmente orientado hacia la gastronomía se encuentran en el siglo XIII en Europa, cuando, fundamentalmente en Francia, se organizaron las primeras guías gastronómicas, hechas por los principales gourmets de la época. Una de las más afamadas era la de “Kurmonsky”, en Amberes, especializada en la cocina gala.

Ya dentro del denominado turismo moderno, se encuentran los recorridos que hiciera Maurice E. Sailland, en 1927, conocido como “el príncipe de los gastrónomos”.

Hoy existen determinadas rutas especializadas a nivel internacional vinculadas a la gastronomía, tales como la del jamón ibérico, la de los quesos de cabra, la de las frutas y licores que de ellas se derivan, y esta modalidad gastronómica se vincula a otras como el turismo de ciudad o el rural.

En las últimas cuatro décadas la filatelia universal se ha hecho eco de esta situación y recoge tanto lugares distinguidos por su gastronomía como los platos a degustar.

Cuba no se queda atrás. Una de las primeras piezas emitidas es la Hoja Filatélica por la IV Exposición Filatélica Nacional, celebrada en el Hotel Habana Libre, en 1974.

Allí radica uno de los más antiguos restaurantes de comida especializada en la Habana, El Polinesio, que presenta platos típicos de esa región geográfica.

Tanto en esa ocasión como en eventos filatélicos posteriores, los jurados extranjeros y otros participantes disfrutaron de las bondades de este restaurante.

En 1992 el correo cubano emitió un sello para servicio ordinario por valor de 50 centavos en ocasión del medio siglo de la Bodeguita del Medio, refugio gastronómico de la intelectualidad cubana y latinoamericana antes de 1959, y ahora parada obligada de todo turista que visite la parte vieja de la capital.

En 1989 se inauguró en los suburbios de La Habana un recinto ferial y complejo turístico-cultural denominado Expocuba.

En su centro se construyó una torre que alberga en una cúpula redonda un restaurante donde se ofrece, fundamentalmente, comida criolla. Mientras se degustan los platos, se puede disfrutar de la bella vista que se obtiene desde allí.

Por el 15 aniversario de su fundación, el correo cubano le dedicó a este local un sello para servicio ordinario donde se aprecia bien la torre-restaurante.

Otra emisión filatélica importante es la del año 2008 sobre los hoteles del Grupo Gran Caribe. En su Hoja Filatélica se refleja el majestuoso Hotel Sevilla, siempre afamado por su culinaria española y desde hace más de 20 años por ser la sede de la Escuela de Hotelería y Turismo, donde se han formado los chefs de los principales centros gastronómicos del país.

En el año 2009, para reflejar lo mejor de la comida nacional, el correo cubano hizo una emisión de tres valores normales para servicio ordinario. El sello de 40 centavos muestra el arroz con pollo a la Chorrera, uno de los platos principales que se degustan en la Bodeguita del Medio. El de 45 centavos presenta los plátanos maduros fritos y el de 50 centavos los frijoles negros dormidos.

Estas dos especialidades son típicas del restaurante “El Aljibe”, en la zona oeste de esta capital, otro lugar obligado para practicar el turismo gastronómico.

Pudiéramos mencionar, además, el restaurante del Hotel Inglaterra, en la parte vieja de la ciudad, con más de 130 años de experiencia, así como el restaurante La Torre, situado en el último piso del edificio Focsa, ubicado en la zona capitalina de El Vedado y considerado una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana. Ambos edificios son recogidos por la filatelia nacional.

Así, venga desde Canadá o España, desde Camagüey o Santiago de Cuba, al llegar a La Habana recuerde que junto a sus edificaciones, su historia y su mar, existen múltiples lugares que le ofrecen lo mejor de la gastronomía nacional e internacional.

¡Disfrútelos!

Además, por si le falla la cámara fotográfica o de video, busque los sellos de correos donde estos lugares aparecen, a fin de que los acompañen de regreso a casa como un recuerdo más del buen momento que la gastronomía, el turismo y la filatelia le hicieron pasar con nosotros.

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