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Holguín, paraíso turístico del oriente cubano

Holguin

Holguín es lugar de mucha cultura y tradiciones, y donde los visitantes se sienten a gusto, sobre todo por el trato recibido de los empleados del sistema turístico del lugar y de la población en general.

Belleza y potencialidades se dan la mano en esa región oriental cubana para cada día alcanzar mejores cotas y mostrar inmejorables posibilidades de negocios e inversión.

Un espacio para el descanso activo, donde se conjugan las modalidades de sol y playa, naturaleza, aventura, historia, cultura y otros elementos que provocan elogios de quienes transitan por el territorio.

Holguín es una de las regiones de Cuba priorizadas por sus playas, bahías y zonas para buceo, paisajes naturales y valores de la historia y cultura locales.

Para la industria de los viajes tiene 220 lugares con alto atractivo turístico de los que 170 están vinculados con los recursos naturales y 50 de cara a los socio-culturales. Por ello pueden ofertar un potencial muy variado con una infraestructura en desarrollo y modalidades a la carta de playa, náutica recreativa y viajes de ciudad.

 

Obligada visita

 

Los entendidos en turismo que conocen a Holguín, tanto cubanos como extranjeros, la consideran sumamente pintoresca, entre las más pintorescas ciudades del Caribe, con aguas turquesas en sus playas, resguardo natural de las formaciones coralinas.

Tiene la naturaleza en el lugar una tupida vegetación con más de 700 kilómetros de costa y 41 playas, aunque las más sobresalientes son Guardalavaca, Esmeralda y Pesquero.

En sus posibilidades de alojamiento, destacan el Hotel Paradiso Río de Oro, con servicio de Planta Real; el Hotel Playa Pesquero, el de mayor capacidad del destino con mil habitaciones, de ellas 56 con Servicio Real, inauguradas en 2015, y el Hotel Brisas de Guardalavaca, considerado entre los mejores de marca propia del grupo local Cubanacan, galardonado con certificado por su sistema de gestión de la calidad y Premio Nacional de medio ambiente.

En materia de náutica, la zona exhibe la marina internacional de Puerto de Vita, con 38 atraques, servicio de prácticos y remolque, buró de turismo, alquiler de barcos y tripulación, entre otras propuestas.

Desde esos puertos se disfruta de la plataforma insular norte de Holguín, el Crucero del Sol en catamaranes, o la natación con delfines, el buceo en dos centros y más de 20 puntos de inmersión recomendados en ese litoral.

Nombres significativos atraen a buceadores de todo el mundo, como Cadena Azul, Cadena de Vita y Coral Garden, que junto al espeleobuceo en cavernas de Gibara, la pesca de varias horas y el entorno, configuran un panorama muy interesante de cara al mar.

El territorio holguinero de mayor diversidad biológica se encuentra en la región de Bahía de Samá y Gibara, y en Guardalavaca.

Holguín explota para el turismo, con medidas de cuidado, 10 áreas de protección, entre ellas tres parques nacionales con capacidad de alojamiento de 43 habitaciones en un entorno salvaje, con las instalaciones Finca de Alcalá, Salto del Guayabo, Pinares de Mayarí y Cayo Saetía.

Allí está también Cayo Bariay, el sitio por el que desembarcó el almirante Cristóbal Colón, y Birán, donde nacieron los líderes revolucionarios cubanos Fidel Castro y su hermano Raúl.

Las principales ciudades del territorio son Holguín, cabecera de provincia, Gibara y Banes, con un rico acervo cultural e histórico, tanto tangible como intangible.

Y los historiadores proponen un recorrido de ciudad que incluya el Parque Calixto García, la catedral de San Isidoro, el Teatro Eddy Suñol, las casas de cultura y de música tradicional cubana y los museos, como La Periquera en el centro de la urbe.

La hotelería además ofrece al Pernik, El Bosque y el Mirador de Mayabe, además de una gastronomía privada representada en más de 500 instalaciones.

Y el sitio que indudablemente nadie debe dejar de visitar es la Loma de la Cruz, desde donde se puede ver toda la ciudad y mas allá. Esa elevación se puede alcanzar al subir 458 escalones para tener una panorámica desde 261 metros de altura.

 

Fundación de la ciudad de San Isidoro de Holguín

 

A Don Francisco García Holguín le correspondió como premio por sus acciones en la conquista de México una merced real por la cual pasaban a su propiedad los territorios situados al sur del cerco, entre los ríos a los que llamó Fernando e Isabel, hoy Jigüe y Marañón, que era la denominación dada por los aborígenes.

En 1545 García Holguín, su esposa Doña Isabel Fernández de Sandoval y algunos seguidores fundaron el primer caserío, para lo cual usaron a los indígenas de la zona.

En 1752, Holguín se convierte en la cuarta ciudad del país en obtener esta condición. Para esa época, y según el historiador Morell de Santa Cruz, contaba con 1 291 personas blancas y 135 esclavos, y existían 211 casas de rústica y sencilla construcción, donde solo había una escuela pública a cargo de Don Luis González de Rivera.

Para 1863 ya existían 76 ingenios, 753 vegas de tabacos y cientos de fincas rústicas atendidas por esclavos, lo que muestra el crecimiento del término territorial.

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