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Las arenas doradas de Guardalavaca

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Un remanso de aguas de esmeralda y finas arenas doradas sigue siendo para el vacacionista la playa de Guardalavaca, en el norte de la oriental provincia de Holguín, a pesar del fomento de instalaciones turísticas registrado en los últimos años.

Ello da fe de la innegable seducción de este pedazo de ribera sensacional, en un archipiélago con más de 400 playas invitando al recreo en un clima benigno y ambiente seguro, en armonía con la naturaleza.

El nombre de Guardalavaca se atribuye, por un lado, a la forma disimulada en que los criollos de antaño llamaban al ilegal comercio de rescate (contrabando) que por allí se practicaba con corsarios y piratas en los siglos XVI y XVII.

Por otro, se dice que simplemente surgió porque por esa zona algunos campesinos acostumbraban a resguardar sus reses. Pero hay más leyendas sobre el topónimo.

La historia registra que por allí anduvo Cristóbal Colón a fines de octubre de 1492, en su primera travesía desde tierra firme, en lo que se llamó descubrimiento.

A pesar de la existencia de asentamientos aborígenes en las cercanías —como el importante Banes— y del trasiego azaroso de marinos y bucaneros europeos, Guardalavaca aun era un paradisíaco paraje relativamente solitario, que esperaba por su auténtico destino, a principios del siglo XX.

Y aunque comenzó a usarse como balneario desde mucho antes, no fue hasta la década de los 90 de ese siglo que Guardalavaca comenzó a cobrar mayor fama nacional y a catapultarse hacia una posición notable entre las buenas riberas del Caribe.

Viajeros canadienses, ingleses, alemanes, así como holandeses, italianos y austríacos figuran entre los que más asiduamente visitan sus hoteles, restaurantes y otros lugares de recreo en la playa.

Hoteles de categoría cinco estrellas, como el Playa Pesquero y el Paradisus Río de Oro Resort, satisfacen exigentes gustos. Pero además ofrecen confort y excelente atención los cuatro estrellas Blau Costa Verde, Cubanacan Brisas Guardalavaca, Club amigo Atlántico, Sol Río de Luna y Mares y Playa Costa Verde.

Sin contar con los alojamientos particulares, de adecuado servicio y cálida atención que ganan clientes paulatinamente.

A pocos metros del espléndido arenal se encuentra una franja de vegetación autóctona, donde crecen especies de árboles maderables del archipiélago y puede observarse variedad de aves: tocororo, la bella especie nacional, carpinteros, cotorras y cateyes, entre otros, así como jutías, manatíes, por solo citar los más interesantes tal vez.

Pero esta playa es también un punto de conexión con otras fascinantes ofertas de la provincia de Holguín, como el Museo antropológico Chorro de Maíta, sobre cultura aborigen, Bariay, el lugar que hechizara a Colón y le hiciera afirmar que era la tierra más hermosa que ojos humanos vieran.

Con más de 40 playas de calidad, Holguín tiene en Guardalavaca la playa insignia, por la admirable conjunción de naturaleza privilegiada y confort en los servicios. Pero también la zona cuenta con balnearios e instalaciones de creciente aceptación en los puntos de Don Lino, Esmeralda, Estero Ciego y Playa Pesquero.

El destino de sol y playa tiene ofertas a tener muy en cuenta en la provincia de Holguín, de cara a las aguas del inquieto y magnífico Atlántico.

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