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Nicolás Dorr: ¿novelista o dramaturgo?

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Nicolás Dorr es tal vez uno de los más populares dramaturgos de la escena cubana. En los últimos años, sin embargo, ha incursionado en la novela y ha tenido una amplia aceptación en los lectores.

Recientemente, su trabajo en la narrativa de ficción se vio recompensado con el Premio de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), uno de los más importantes galardones del panorama literario cubano.

Para responder algunas interrogantes sobre este hombre locuaz, dinámico, que fue el niño prodigio de las letras de la Isla en los años 60 con su obra Las Pericas, Más Cuba se acercó a él, quien accedió con prontitud a responder el siguiente cuestionario que no los presenta y nos despierta la curiosidad por su segunda novela.

 

¿Qué título tiene y de qué trata la novela con que obtuviste el Premio Cirirlo Villaverde de la UNEAC?

Como toda su historia está ubicada en el reparto Miramar, el que en su momento de surgimiento fue llamado “El paraíso del otro lado del río” para entusiasmar a los futuros compradores de terrenos, no podía encontrar otro título que ese: Del otro lado del río. Escribirla fue una necesidad y un placer de acaparar dos experiencias para mí importantísimas: la originalidad del argentino Mujica Láinez al hacer que fuese una casa la que narrara en su novela La casa, y por otro lado, el conocimiento de un personaje real con una vida interesantísima en total contraste con nuestra realidad cotidiana. Alternar dos narradores: una calle aristocrática y un hombre rico pero popular que la habita contando sus alegrías y vicisitudes, me permitieron continuar en el gusto por mezclar la ironía con la seriedad.

 

Entre la novela y el teatro, ¿existen vasos comunicantes? ¿En qué género te sientes más a gusto?

Creo que es la existencia de los personajes y los efectos dramáticos que mueven las historias los que crean esos vasos comunicantes. En los dos géneros me siento como pez en el agua.

 

¿Qué influencia tiene la literatura española en tu creación?

A todo escritor de estas tierras latinoamericanas la literatura española, como madre, posee siempre una primigenia y perenne influencia. Desde El Quijote hasta Lope de Vega, pasando por Góngora, Calderón de la Barca, García Lorca y Antonio Gala.

 

El legado del caos, tu novela anterior tuvo gran éxito de público y de crítica. ¿En qué medida influyó este hecho en que te hayas decidido a escribir otra obra narrativa

Hace algunos días volví a releer algunos capítulos de El legado… y me sigue entusiasmando notablemente. Creo que es una novela importante. Fue muy injusto que no obtuviera en su momento el Premio de la crítica. Lo merecía con creces y hubiera sido muy hermoso apoyar a un dramaturgo que había dado el audaz paso de aproximarse al género mayor de la narrativa y salir airoso. No creo que la aceptación de una novela impulse a escribir otra. No. Los impulsos vienen por otras vías: Necesidad de comunicación, de dar vida a nuevos personajes, inventar historias, rehacer estilos…

 

¿Cuáles son las temáticas que obsesionan a Nicolás Dorr?

Todas aquellas que tengan que ver con los logros y las frustraciones de la gente; sus esperanzas, sus ilusiones, sus desencantos.

 

¿Cómo evalúas el estado de la narrativa cubana contemporánea?

Alberto Guerra, Emerio Medina, Milene Fernández, Marilyn Bobes, José Miguel Sánchez (Yoss), Mirtha Yañez, Ulises Rodríguez Febles, Karla Sánchez y Virgen Gutiérrez, entre otros, ofrecen un aire muy renovador. Estamos ante un buen momento para la narrativa, pesar de lo especial y compleja que es nuestra realidad para su abordaje.

 

¿Habrá otra novela?

Me entusiasma ahora incursionar también en el cuento. Ya tengo un par de ellos que publicaré próximamente. El cuento te pone a prueba la síntesis, algo muy conveniente cuando ya se llega a esta edad. ¡Es extraordinario pensar que el gran Alejo Carpentier escribió su más extensa novela, La consagración de la primavera, a los 74 años, que el sublime Goethe culminó la segunda parte de su Fausto a los 82 años y que Sófocles escribiera Edipo en Colona con más de 90 años! Casos excepcionales. ¡Imposibles de emular!

 

¿Has pensado en llevar al teatro tu narrativa de ficción?

Son tantos los personajes y tan complicadas sus historias que me parece bien difícil. Tal vez algún director o adaptador podría llevarlas al cine. Allí hay material atendible. ¡Ojalá los cineastas se interesen en leer nuestras novelas…! Con la televisión habría que tener más reservas.

 

Del niño prodigio que debutó teatralmente a muy temprana edad al hombre de hoy, ¿qué ha sucedido?

Que he podido mantener e incluso fortalecer aquel niño y adolescente capaz de sorprenderse ante los impulsos de la vida, ¡claro que con mayor madurez y oficio, pero sin perder la alegría!

 

¿Cómo definirías a Nicolas Dorr?

Me gustaría recordar la semblanza que Amelia Duarte hizo en un bellísimo escrito para el periódico Granma: “Nicolas Dorr tiene la ternura de un niño, la vitalidad de un adolescente y la sabiduría de un anciano. Parece un hombre sin edad. Un ser que sencillamente respira vida”. No podría encontrar una definición mejor. ¿Es muy acertada, verdad?

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