Usted está aquí
Inicio > Cultura > Cine, Radio y Televisión > Realizadores jóvenes del cine cubano

Realizadores jóvenes del cine cubano

Realizadores jóvenes del cine cubano

En 2004 la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica distinguió a Tres veces dos entre los diez filmes más significativos exhibidos en el país durante ese año. La película, galardonada en múltiples festivales, presentó las credenciales de una nueva generación de realizadores cubanos que expresa su arte de manera diferente,

con frescura y desenfado. Pavel Giroud, Léster Hamlet y Esteban Insausti dirigieron las tres historias independientes que conforman esta cinta de atractivo entramado visual. A estos jóvenes cineastas se han sumado otros —todos nacidos en la década de los setenta— que también evaden estereotipos para abordar temas álgidos de la Cuba de hoy.

Tres veces dos supuso el primer acercamiento a la cámara cinematográfica de Pavel Giroud (1972), fogueado en otras realizaciones como el video clip y el spot promocional. A este largometraje le siguió La edad de la peseta, una coproducción cubano-española que triunfó en 2007 por su cuidada estética y esmerada factura. Al año siguiente este realizador presentóOmertá, inscrita dentro del llamado cine negro y que se caracteriza por el “irrespeto a la pureza de los géneros”, según su propio director.

Léster Hamlet (1971), con una extensa relación de producciones audiovisuales, encontró en Tres veces dos un impulso trascendental para su carrera. Su ópera prima de gran extensión, Casa vieja, es la versión cinematográfica de un profundo drama filial que es todo un clásico del teatro cubano. Armónica y emotiva, con un elenco de primera línea, esta propuesta fílmica obtuvo excelente acogida. Por su parte, Fábula, adaptación de un relato de Alberto Garrandés y ganadora del tercer Premio Coral en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de 2011, es una reflexión sobre “lo que realmente vale en la vida”.

De los cuentos que conforman Tres veces dos, la crítica coincidió en seleccionar el último como el mejor logrado en todas sus aristas. Su director, Esteban Insausti (1971), se graduó en la Facultad de Medios Audiovisuales del Instituto Superior de Arte, y asegura que en Cuba el cine “no es un negocio; tú vives para el cine, no del cine”. En 2010 estrenó su primer largo de ficción en solitario, Larga distancia, filmado en formato digital con un presupuesto totalmente nacional. La cinta destaca por la originalidad con que trata el tema de la emigración, una constante en la cinematografía cubana actual.

Con Léster Hamlet ha colaborado como guionista Alejandro Brugués (1976), graduado de esa especialidad en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, y quien debutó tras la cámara con Personal belongings, drama que mereció el tercer Premio Coral de Ópera Prima en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de 2007.

Este realizador prefiere el cine de género, y con apoyo de La Zanfoña Producciones (España), rodó Juan de los muertos, la primera película cubana de zombis. El filme, estrenado el pasado año, tuvo gran aceptación en los festivales de cine de terror y fantástico donde se presentó debido a su gracia e irreverencia.

Alfredo Ureta (1971) alcanzó notoriedad en el mundo del video clip como director, guionista y editor, pero se considera un hombre de cine. En su filmografía se incluyen dos dramas de estética minimalista de cuyos guiones es también autor: La mirada, que se inserta en el subgénero del road movie (película de carretera), y La guarida del topo, una cinta intimista.

De acuerdo con la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica, la mejor película producida en el país durante 2011 fue Habanastation, de Ian Padrón (1976). Este reconocido realizador de documentales, spots televisivos y videos musicales, se ha sorprendido por el éxito de su filme, que narra una historia sencilla y reflexiva sobre la importancia de los valores humanos. El joven cineasta debió esperar más de diez años para llevar a la pantalla grande una obra capaz de divertir, emocionar y lograr empatía con los espectadores. De hecho, esta fue la propuesta cubana para optar por los premios Óscar en 2012.

De esta manera el largometraje cubano se abre paso de la mano de talentosos realizadores unidos por la pasión de contar historias. Con nuevos proyectos en ejecución y resultados que convencen no solo al público sino también a los especialistas, esta nueva generación de cineastas de aguda mirada apuesta por concebir mucho más que simple entretenimiento.

Deja un comentario

Top
Main menu