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Remedios, ciudad de tradiciones

Remedios

Entre las urbes más significativas de Cuba, la de Remedios, en la región central del archipiélago, sobresale por su historia centenaria y sus singulares tradiciones culturales.

Gerardo Vargas es un fraile puertorriqueño de la orden franciscana, con 37 años de edad, que más bien parece cubano por su desenfado al hablar y la ilustración que posee sobre las tradiciones y la historia de Remedios, una ciudad sumamente interesante.

Con su típico hábito color carmelita, y respuesta para cada pregunta, el padre Vargas recibió a varios grupos de periodistas durante la 34 Feria Internacional de Turismo FITCuba 2014, que escogió este recodo del camino para promover la modalidad de circuito.

Sin embargo, lo más significativo de este párroco está en su entusiasmo por el poblado donde oficia, ánimo que acompaña a casi todos sus habitantes, desde personas de gran cultura, como la historiadora del lugar María Victoria Fábregas, hasta el más humilde de los residentes.

Riqueza de la Parroquial Mayor

El orgullo del franciscano está justificado, pues su centro de oficio, la iglesia Parroquial Mayor San Juan Bautista de Remedios, tiene mucho relieve en la trayectoria cubana y se reconoce como la más antigua de la nación.

Al establecerse los españoles en las villas conquistadas construían primeramente la iglesia, luego la plaza y después el cabildo, y este poblado no fue una excepción.

La Parroquial Mayor fue construida en 1692 sobre la estructura existente de una iglesia que fue edificada en 1570. La torre-campanario exhibe un diseño neoclásico y el interior es barroco, con un techo ornamentado, el pan de oro y el altar de cedro cubierto. Su arquitectura transitó por varias órdenes del Pre Barroco Formativo del siglo XVIII al Barroco del siglo XIX, hasta el Neoclásico y el Ecléctico.

El asentamiento tenía una población estable, dedicada a la agricultura y la ganadería, y ya en 1570 el obispo Juan del Castillo mencionó esta iglesia de piedra, cuando en 1578 se otorgó a Remedios el título de villa, lo que significaba que el pueblo tenía un templo con ciertas condiciones materiales.

En 1600 era una de las seis iglesia en Cuba, pero se derrumbó por su antigüedad, y a mediados del siglo XVII se reconstruyó, con tres naves, puertas con arcos tribulados al frente y los laterales, con dos óculos circulares en cada fachada lateral, escalonada con espadaña, y techo de guano sobre maderos redondos y cujes.

Luego, se aumentó el puntal de las naves, se dotaron de techo de madera labrada decorados con pinturas y se construyó un coro alto.

En 1850 exhibía nuevas transformaciones; ya desde 1820 su cementerio interior se había trasladado a otro lugar y en 1904 la orden franciscana ocupó la iglesia, hasta la actualidad.

Pero la restauración definitiva comenzó el 2 de mayo de 1944 y terminó en marzo de 1954, con una redecoración, la restitución de pisos de losas de capellanías y las barandas del coro, entre muchos otros detalles.

La Parroquial Mayor conserva un gran altar enchapado en oro, que estuvo oculto bajo capas de pintura durante varios siglos para protegerlo de ataques de piratas, y en ella existe, en una vitrina, una imagen de la Inmaculada Concepción embarazada, que los expertos consideran sin igual en el mundo.

En 1944 el Congreso Nacional de Historia la declaró Monumento Nacional, y es uno de los sitios más visitados por turistas nacionales y extranjeros.

El templo se encuentra en las inmediaciones de la actual plaza José Martí, punto de partida del desarrollo de la villa, en la cual se levanta también otra iglesia, la de Nuestra Señora del Buen Viaje.

Restaurada en 1970 y flanqueada por hermosos flamboyanes, la plaza es muy singular, pues es la única del país con dos iglesias.

La ciudad y sus fiestas

San Juan de los Remedios fue fundada en 1513 por el español Vasco Porcallo de Figueroa, cuando iba tras los pasos del explorador Diego Velázquez de Cuellar. Resultó la octava villa establecida en Cuba por los españoles, aunque algunos entendidos consideran que en realidad es el tercer emplazamiento más antiguo de la Isla, solo antecedido por Baracoa (1511) y Santiago de Cuba (1515), ambas del oriente insular.

Remedios sufrió varios ataques de piratas, como el de El Olonés, que incluso provocaron el surgimiento de la ciudad de Santa Clara, hoy capital provincial, pues los remedianos se dividieron entre los que se fueron a otros lugares y los que permanecieron en el poblado.

La urbe está ubicada a cinco kilómetros de la costa norte y a 10 kilómetros de la carretera de Caibarién, y en 1980 su centro histórico fue declarado Monumento Nacional por poseer varios estilos de la arquitectura española del siglo XVII, en buen estado, en edificaciones características de la época colonial, como la casa del Alférez Real, la de Las Arcadas, así como las propias iglesias Mayor y de Nuestra Señora del Buen Viaje.

La ciudad atesora variados sitios de interés, entre ellos el museo ubicado en la que fuera residencia del destacado músico cubano Alejandro García Caturla, nacido allí en 1906 y uno de los iniciadores del modernismo sinfónico cubano. La casona guarda numerosos exponentes vinculados a su quehacer artístico.

También resulta singular la estatua de la Libertad, del escultor italiano Carlos Nicoli, comprada en 1899 por los remedianos, como tributo popular a los héroes de las guerras independentistas.

Remedios se caracteriza por la irregularidad de sus calles, con grandes aleros que agradecen los transeúntes en días de fuerte sol o lluvia. En la arquitectura de su centro histórico proliferan los amplios portales en forma de corredores, los grandes ventanales, las rejas de hierro forjado, los patios interiores con abundante vegetación y los techos de armaduras, en ocasiones muy decorados.

Los festejos de la urbe tienen también el toque de la historia y la tradición.

Son jornadas ideales para visitar esta región los días en torno al 24 de junio, fecha del santo patrono de la villa.

Según una leyenda muy difundida, en el siglo XVII andaba por allí un diminuto personaje con espíritu de diablillo, llamado güije, que robaba provisiones y asolaba los sembrados. Un documento aparecido entonces decía que, para capturarlo, los pobladores debían elegir a siete jóvenes de nombre Juan.

Tras muchos esfuerzos lo apresaron y lo exhibieron en el pueblo, pero el güije logró escapar y retornó a su refugio habitual en la poza de La Bajada.

Desde entonces los remedianos reeditan el mito en la noche del 23 de junio, para esperar el 24.

Pero las celebraciones más famosas de Remedios son sus parrandas, del 16 al 24 de diciembre, reconocidas como una de las tres fiestas populares cubanas más importantes, junto a los carnavales de Santiago de Cuba y las charangas de Bejucal.

En la actualidad, dos barrios —San Salvador y El Carmen— protagonizan una fraternal guerra cultural de extraordinario colorido con pirotecnia, carrozas y música, entre otros elementos representativos, en la cual, aunque siempre hay un triunfador por la riqueza de sus presentaciones, en realidad todos ganan por lo maravilloso de la experiencia.

Estos festejos tienen un curioso comienzo en 1820, cuando el sacerdote Francisco Vigil de Quiñónez (Francisquito) recurrió a un grupo de niños para que en las madrugadas de las fechas mencionadas hicieran ruido y así despertar a los vecinos para que concurrieran a la misa.

“Aquel alboroto evolucionó y trascendió como una genuina tradición que hoy es patrimonio cultural vivo”, señala la historiadora María Victoria Fábregas.

La historia y el presente de San Juan de los Remedios, sitio de hospitalarios habitantes, atrapan también a numerosos extranjeros que llegan allí en sus recorridos por Cuba, por lo que la ciudad se consolida como uno de los platos fuertes de la industria turística en la provincia de Villa Clara.

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