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Sancti Spíritus, blasón tradicional cubano

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Si de regiones encantadoras hablamos, el territorio central cubano tiene un foco de atención en la provincia de Sancti Spíritus y su ciudad cabecera de igual nombre. Un lugar que conjuga paisaje colorido, bien conservado y tradiciones criollas, ideal para recorridos y excursiones.

Belleza con retoques musicales, poesía en cada entorno y calles de piedras de río atesoran una memoria perfecta para quienes llegan por primera vez a Cuba, pero también conmocionan a los viajeros repitentes, conocedores del lugar en busca de entresacar detalles.

Un espacio, un paisaje, una emoción

 

La ciudad de Sancti Spíritus tiene además como nombre popular La Tierra del Yayabo, en alusión a su principal río. Villa fundada en junio de 1514, constituida en provincia en 1976, con 6 777 kilómetros cuadrados es, sin dudas, un escenario maravilloso.

Se trata de una de las regiones cubanas con genuino ambiente colonial, con un centro urbano declarado el 10 de octubre de 1978 Monumento Nacional.

Sus antecedentes acumulan tradiciones y mucha historia desde 1514, cuando cerca del río Tainucú el explorador español Diego de Velásquez fundó la villa de Sancti Spíritus. Fue trasladada seis años más tarde hacia las márgenes del río Yayabo, donde aún permanece, a unos ocho kilómetros del anterior asentamiento.

Su lugar definitivo data de 1522, y reales órdenes le otorgaron el título de ciudad el 12 de mayo de 1867. El 9 de junio de 1878 un real decreto divide a la Isla de Cuba en seis provincias y Sancti Spíritu forma parte entonces de Santa Clara, que luego se llamó Las Villas.

En la actualidad lleva su propio nombre como provincia y ciudad cabecera. Mundo antaño de esclavos y colonos, producción azucarera y ganadera, el lugar quedó aislado en el tiempo, de ahí la conservación arquitectónica.

Los pasos de los viajeros conducen por vías estrechas, muy coloridas, contrastantes en materia de fachadas, con rejas amplias, algunas terminadas en punta, compartiendo el amarillo tradicional de las paredes con el rojo de las tejas, muy populares en los inicios de esta urbe y ahora un elemento identificativo de cultura.

Para el turismo y las comunicaciones, la región posee dos aeropuertos nacionales, uno en la ciudad cabecera y otro en Trinidad, cercana y muy popular, además de terminales de ómnibus, servicio de ferrocarril, puerto de cabotaje, correos, telégrafos y agencias bancarias.

Muchos son sus atractivos, con un teatro principal edificado en 1839, la casa natal del patriota Serafín Sánchez, su Museo Provincial, el de Historia Natural y el de Arte Colonial.

En general, el paisaje urbano, con moradas muy humildes, de personas sumamente amables, invitan al caminante a sentarse en la sala del hogar.

 

Paseo inolvidable

 

Sancti Spíritus tiene edificaciones de mucho valor, como el puente sobre el río Yayabo, uno de los lugares para tomarse fotos, construido a inicios del siglo XIX y símbolo permanente de la villa, junto con la Iglesia Parroquial Mayor, terminada en 1612, considerada la más antigua de Cuba.

El territorio es cuna de poetas y narradores. Tanto en el municipio cabecera, como en otras localidades de la zona, existe un movimiento literario consolidado, entre cuyos autores más reconocidos destacan Fayad Jamís, Julio Crespo Francisco, Julio Llanes, Esbértido Rosendi y Senel Paz, entre muchos otros, ya fallecidos o vivos.

La tradición lírica del lugar compone una guirnalda de espiritualidades, que se aprecia en la manera de caminar de las mujeres, las bromas, la palmadita amable en el hombro o simplemente en el jolgorio que caracteriza las fiestas familiares, a la que incluso invitan en muchas ocasiones al viajero.

Esa zona cubana acumula un amplio espectro de tradiciones, en materia de alfarería, tejidos a mano y con guano, danzas, tonadas, versos y canciones, y la tradicional “canchánchara” (bebida mambisa —rebeldes contra la colonización española—) de aguardiente y miel.

Tal brebaje irrumpió en la manigua como un alivio para las largas marchas, los momentos de desesperanza o simplemente para calmar los nervios antes de la batalla, pero se mantuvo dentro de los preparados tradicionales y en la actualidad los turistas pueden probarlo con agrado.

Esa bebida tiene la compañía de platillos muy cubanos que en esa ciudad toman relieve, como las sopas o las cremas a partir de tubérculos y carnes, receta difundida en la Isla como ajiaco, que se aderezó poco a poco en las distintas épocas y que en esta localidad tiene un estilo ligero, agradable y quizás algo gourmet.

Los tamales, las carnes asadas, sobre todo la de cerdo, componen un panorama alimenticio que se distingue con ciertos detalles, como la forma de cocción o simplemente las especias a emplear.

Sancti Spíritus destaca asimismo por sus ferias agropecuarias y de arte popular, sus tonadas y la yayabera (guayabera), prenda de vestir representativa de la cubanía, hoy casi uniforme del cuerpo diplomático del país, y que surgió y se desarrolló precisamente en este territorio.

La base económica de la provincia es agropecuaria e industrial, con caña de azúcar, tabaco, café, arroz, vegetales, frutas y mucho turismo, con puntaje especial para los paseos a pie por las calles de la urbe cabecera, para interactuar con los habitantes, conocer sus penas y glorias, pero eso sí, lugar de mucha seguridad ciudadana.

Organizar un viaje a esta región cumple varios objetivos: recorrido cultural o de naturaleza, en particular a la península de Ancón en Trinidad, las montañas en Topes de Collantes o San José del Lago en el municipio de Yaguajay, todos ellos a partir de una estancia o paso principal por Sancti Spíritus.

Por poner solo algunos ejemplos, hacia el suroeste el relieve es montañoso y se encuentra ocupado por el macizo de Guamuhaya, constituido por parte de las alturas de Trinidad, el valle de Agabama (Valle de los Ingenios) y las alturas de Sancti Spíritus. Trinidad y el Valle de los Ingenios son Patrimonio de la Humanidad.

La primera de esas zonas incluye la mayor elevación de la provincia, el pico Potrerillo, con 936,2 metros.

Existen en el territorio gran cantidad de ríos y arroyos, de poca extensión y caudal, que se distribuyen en ambas vertientes y especialmente en la sur, entre ellos los ríos Zaza, Agabama, Jatibonico del Sur y del Norte e Higuanojo, en cuyo cauce se observan saltos de agua y corrientes rápidas.

Y aunque las autoridades tienen entre sus planes ampliar la planta hotelera del territorio, en la actualidad existen lugares muy interesantes, con buen servicio, y gastronomía regional, como los establecimientos de la península de Ancón, frente al mar.

Viajar al centro de Cuba, y en particular a Sancti Spíritus, constituye toda una fiesta de los sentidos, que estimula el deseo de visitar espacios diferentes, comprender sus costumbres y, sobre todo, conocer nuevos amigos.

 

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