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Aromas y perfumes de la vieja Habana

CUBA TIENDA DE PERFUMES ARTESANALES

El exquisito aroma de las lilas, rosas y azahares, el vetiver, las picualas o el sándalo y otras espacies de la flora, apresado en recipientes que también evocan la Cuba colonial, están a disposición de quien desee visitar la Casa Habana 1791, en el centro histórico de la capital cubana, declarado Patrimonio de la Humanidad.

Surgida a instancias de la Oficina del Historiador de la Ciudad, esta peculiar perfumería se halla en una edificación que data del siglo XVIII.

Hoy goza de un bien ganado prestigio entre cubanos y extranjeros por sus entregas, las cuales incluyen perfumes personalizados, es decir, fragancias elaboradas de modo que reflejen la personalidad, gustos y preferencias del cliente que lo solicita, un servicio verdaderamente exclusivo, tanto dentro como fuera del país.

Combinando la labor de investigación con la práctica artesanal, van poco a poco surgiendo esas fragancias en un proceso del que se mantiene al tanto el comprador hasta que este queda satisfecho con el resultado final.

Tales perfumes son obtenidos a partir de aceites esenciales de las flores y raíces, junto a sustancias exóticas, pero de infaltable presencia en el giro e importadas, como el almizcle o la sánsara.

Después, la persona en cuestión puede escoger, de entre los originales frascos creados con tal fin por artistas cubanos, aquel donde llevará su perfume. Este es sellado como en añejos tiempos, con corcho o cera, y acompañado de una tarjeta con el nombre de la Casa y un verso.

Siguiendo el mismo principio, se han elaborado aquí colonias dedicadas a figuras históricas, vinculadas de diversas maneras con la capital: las cubanas Gertrudis Gómez de Avellaneda y la Condesa de Merlín, el francés José Bonaparte y la sueca Fredrika Bremer.

Asimismo, se cuentan una inspirada en la ciudad y las que identifican al Ballet Nacional de Cuba, otras renombradas instituciones culturales y hoteles, así como al programa televisivo Al Mediodía.

El establecimiento resulta único en Cuba porque entre sus ofertas están la preparación de aromas de uso doméstico, la terapia floral y la aromaterapia, técnica de usar los olores para combatir males físicos o espirituales.

Bolsas y velas perfumadas, incendiarios, palmatorias y candelabros y obras de joyería en plata se expenden en él y contribuyen a crear un ambiente especial que se corresponde con el objetivo para el cual fue concebido, el de divulgar la presencia de los olores en calidad de elementos en la historia de la urbe.

Su nombre recuerda el año de la inauguración del Palacio de los Capitanes Generales, hecho vinculado a una etapa de avances culturales fundamentalmente en La Habana, una ciudad donde en tiempos de la colonia predominaba una nada agradable mezcla de olores derivados del comercio de pieles encurtidas, pescado, tabaco, frutales, la humedad del puerto, las excretas de los animales y otros.

He aquí que los perfumes fuesen altamente apreciados, aunque solo podían tener acceso a ellos los miembros de las clases pudientes, cuya costumbre de impregnarlo en los pañuelos asimismo se ha rescatado en la instalación.

 

Inaugurada en 2004, el quehacer de sus especialistas y demás trabajadores ha permitido que la Casa Habana 1791 ocupe un espacio que se inserta en el conjunto de varias decenas de instituciones museables y culturales creadas en el centro histórico, ese entorno mágico a donde se vuelve una y otra vez.

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