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Bárbara Llanes. ¿Un ángel cantando en La Habana?

Bárbara Llanes. ¿Un ángel cantando en La Habana?

La soprano Bárbara Llanes es una de las más conocidas artistas jóvenes cubanas que en años recientes ha ido creciendo en cuanto a retos, proyección, y sobre todo en calidad interpretativa.

Nacida en 1970 en Bejucal, comienza sus estudios de música desde niña en las escuelas de arte, que permiten que a edades tempranas se acceda al estudio del arte de forma profesional. Esto lo realiza en el Conservatorio de Música Alejandro García Caturla, en la especialidad de Piano, y posteriormente en el Conservatorio de Música Amadeo Roldán, ambos de La Habana.

Al culminar estos estudios, ingresa al Instituto Superior de Arte (ISA), donde se gradúa con Título de Oro en las especialidades de Composición y Canto. Como parte de su constante superación, cabe añadir que Llanes ha recibido master classes de interpretación norteamericana con Isabel Penagos, Mayda Prado y Pedro la Virgen, entre otros.

Comienza su actividad profesional como cantante en el Grupo Estudio Lírico, dirigido por la soprano Alina Sánchez, y posteriormente se desempeña como cantante en el Teatro Lírico Nacional, experiencias que le aportaron inolvidables vivencias y contactos con grandes cantantes líricos cubanos.

Es por ello, por su trayectoria y su juventud, que Bárbara Llanes ha sido considerada por la crítica especializada la mejor soprano cubana de las últimas décadas. Su mayor preocupación es cantar mejor cada día para quedar en paz consigo misma, y satisfacer la avidez del público por el arte lírico, tan arraigado en Cuba.

Sobre ello, y lo que significó en Cuba la existencia de ProArte Lírico, ha expresado: “Fue una época dorada, donde convergían compositores cubanos de la dimensión de Ernesto Lecuona y Gonzalo Roig, y voces de la talla de Esther Borja, Rosita Fornés y María de Los Angeles Santana, además de excelentes compañías de ópera que nos visitaban de Italia, Estados Unidos o Inglaterra. Hay que recordar que el mismísimo Carusso, en sus años de mayor apogeo en la escena musical internacional, visitó La Habana y actuó en el teatro Auditorium (hoy Amadeo Roldán)”.

Llanes también ha tenido incursiones en la composición y ha sido premiada en varios eventos, como el II Concurso de Composición y Expresión Coral en Las Palmas de Gran Canaria, donde obtuvo el Premio Único por su obra Tita y Benito en la categoría de Coros Infantiles. También como cantante ha sido ganadora de varios certámenes, como el Concurso Internacional de Canto Lírico de Trujillo, Perú (primer premio); Concurso Iberoamericano de Canto en Guanajuato, México (tercer premio) y el Concurso Internacional de Canto Bidu Sayao en Belem, Brasil (segundo premio).

Su primer disco fue producido por el eminente pianista y pedagogo cubano Frank Fernández, el cual se tituló Amor y dolor: Frank Fernández presenta a Bárbara Llanes.

“El repertorio fue elegido entre los dos. No hubo tirantez ni diferencias artísticas, a pesar de que Frank es un gran músico, y yo apenas era una joven intérprete. Supe y asumí que estaba bajo su manto protector y me dejé amparar. Me sentí privilegiada y es algo que llevo en la vida como un gran recuerdo”.

En tiempos recientes, Bárbara Llanes participó como invitada en la Misa Cubana, una descomunal obra escrita por José María Vitier, que realizó varias presentaciones en Latinoamérica y Cuba, donde el elemento musical cubano y universal está presente de diversas maneras. En esa ocasión, compartió escenario con grandes de la canción cubana, como Augusto Enríquez y Amaury Pérez.

Su sencillez como artista la evidencia cada vez que pisa un escenario, por muy distinto que este sea. Confiesa que su rutina de ensayos y de asumir sus diferentes roles escénicos se lo debe a su profesora, la soprano cubana María Eugenia Barrios, con la que charla casi a diario, a pesar de haber pasado por su tutela en el ISA. “Hablamos de técnica, de la voz, y tenemos largas discusiones teóricas sobre el texto, donde un punto te puede cambiar el sentido de una obra determinada. La música no está en las notas, sino después de ellas y hasta ahí hay que llegar, y María Eugenia siempre me ayuda a ir más allá, confío mucho en ella como artista y como profesora”.

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