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Carpintero real cubano: ausencia no quiere decir olvido

carpintero real

Un silencio pesado, como el que acompaña a la noche oscura en un paraje solitario, se cierne hoy en torno a la existencia del carpintero real cubano.

Los expertos no tienen de qué hablar y están en una sorda expectativa, porque a pesar de todo no suelen rendir sus armas.

Durante años la búsqueda del carpintero real en Cuba ha constituido una magnífica demostración de ello.

Sin embargo, los esfuerzos emprendidos para hallar ejemplares de esta ave, una de las más bellas de las 200 especies de su género existentes en el planeta, no han encontrado más que huellas de su paso y vuelo, pero nunca a un ejemplar.

Nadie diría tampoco que las pesquisas se dieron definitivamente por terminadas. ¿O sí?

Largas jornadas de búsqueda tras numerosas pistas y evidencias durante los últimos 20 años del pasado siglo por las elevaciones de la Sierra Maestra, en el oriente de la Isla, dieron los resultados antes citados.

El carpintero real (Campephilus principalis), la mayor y más vistosa de su género, constituye una suerte de símbolo para los ecologistas del mundo. Era un ave de connotación nacional en Estados Unidos, país que lo perdió en los años 40 del pasado siglo, debido a la actividad deforestadora del hombre.

Fueron los periódicos flujos migratorios los que trajeron a la Isla esta especie, procedente de la franja norteña de las tierras continentales. Se le valora como subespecie endémica de Cuba.

Entre sus formas más comunes de nombrarla están las de picamaderos o picomarfil. Oficialmente fue declarada en peligro de extinción.

Vivía principalmente en las grandes arboledas de la península de la Florida. Solo volvió a divisarse entre 2004 y 2005 en las cercanías del río Cache, en Arkansas, pero nunca más se repitió el fugaz avistamiento de un ejemplar macho.

Una nota curiosa: la caricatura del famoso Pájaro Loco de Walter Lanz, representa al carpintero real.

 

El carpintero real en Cuba

 

Los primeros indicios del carpintero real en Cuba se registraron en el siglo XIX, en el humedal de la Ciénaga de Zapata, y los últimos hallazgos de crías corresponden a la zona de Ojito de Agua (Sierra Maestra) en 1987.

A fines de esa década, se realizaron dos fallidas expediciones. No se encontró debido, según consideran los especialistas, a los cambios registrados en su hábitat, aun en zonas tan apartadas como son las cumbres de la serranía.

Las hembras muestran un plumaje jaspeado en blanco y negro, pico color marfil y penacho negro por igual, que en los machos es rojo. Tienen un tamaño aproximado de 50 centímetros de largo y es de picoteo estridente y domina grandes espacios que incluyen valles intramontanos y esteros de ríos, por lo que la búsqueda se hace en extremo difícil.

En el país, la existencia de esa especie ya es una leyenda. Varios campesinos de la mayor cadena montañosa de Cuba antes citada aseguran haber visto rastros del ave. Se trata de signos muy específicos de su forma de alimentarse, como abrir hoyos en los troncos de árboles de más de 15 centímetros de diámetro y otras marcas o hendiduras, que un carpintero de otra especie no es capaz de realizar por ser más pequeño.

Durante los años 90, se efectuó la tercera y hasta ahora última expedición, que duró unas tres semanas. Se hizo un recorrido por el Parque Nacional Turquino, donde están las montañas más altas y lugares más inaccesibles de la Sierra Maestra. No se hallaron significativas evidencias de la presencia del carpintero real.

La pregunta que queda entonces es si realmente ha desaparecido. Pero la doctora Xiomara Gálvez, con una amplia experiencia en el trabajo de campo, sobre todo del mundo de las aves, dijo una vez que no se pueden perder las esperanzas dado que las expediciones, aunque intensas, han sido fragmentadas y de corta duración. La búsqueda debe tener un largo aliento.

Nuestro archipiélago acoge a los carpinteros churroso y verde. La avifauna es el segmento zoológico mejor representado en cantidad de especies, de las que ya se reporta un número superior a 300.

De ellas, hay un alto endemismo, o sea, una numerosa representación exclusiva del territorio cubano, como es el tocororo, ave nacional, y el zunzuncito, la más diminuta del mundo.

 

 

En la foto, el carpintero de gorra o pileado, de América del Norte

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