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El apasionante mundo del buceo

El apasionante mundo del buceo

Bucear en Cuba constituye todo un privilegio. Un archipiélago de fondos bien conservados propicia a los amantes de las inmersiones un panorama muy significativo que cada año mejora en cuanto a servicios y en eventos vinculados con esta actividad.

Esta manera de descanso activo es una práctica recreativa cada vez más demandada por viajeros de todo el mundo, personas en busca de sitios atractivos y con buena conservación del ecosistema, como ocurre en Cuba.

Muchos profesionales del buceo prefieren las bellezas de la zona de Jardines de la Reina en la costa sur, un lugar verdaderamente mágico, a lo cual se suman sitios como Jardines del Rey y Cayo Largo del Sur, entre otros muchos.

También existen variados ejemplos no solo de inmersiones desde botes, sino desde la costa, como es el caso de Punta Perdiz, en Playa Girón, en la costa suroccidental cubana.

Con un promedio por año de 100 000 inmersiones de por lo menos 25 000 buzos, Cuba apunta a incrementar su presencia entre los destinos más importantes del orbe en este tipo de descanso activo.

El archipiélago caribeño cuenta con 37 Centros Internacionales de Buceo, 551 lugares ideales para las inmersiones, 150 guías certificados y una particular biodiversidad, propia para estas actividades.

Hay una gran variedad de fauna coralina y barcos naufragados, algunos a propósito para enriquecer los paseos submarinos, así como la protección necesaria, con 10 cámaras hiperbáricas.

El turismo en Cuba cuenta con una infraestructura de 11 aeropuertos internacionales, más de 300 hoteles con unas 61 000 habitaciones, sobre todo de cuatro y cinco estrellas, y la atención anual a más de dos millones de extranjeros.

A nivel global, solo en el 2000 existían en el mundo seis millones de buzos certificados y luego la cifra llegó a 10 millones. Los ingresos por este sector en 1998 alcanzaron 6 000 millones de dólares y en el 2005 se estimaron 11 000 millones, según estadísticas de organismos internacionales, cifras con fuertes incrementos en la actualidad.

En particular, Cuba cuenta con aguas claras, buena visibilidad, mucho que ver, buenos fondos marinos y seguridad garantizada.

Las autoridades turísticas nacionales aspiran a recibir 100 000 buzos dentro de los próximos años y a incrementar sus instalaciones y flota.

Reportes de la Organización Mundial del Turismo (OMT) indican que Cuba se encuentra entre los 27 destinos del orbe para esta práctica.

El non plus ultra del buceo contemplativo

Un informe del Ministerio de Turismo (Mintur) de este país señala la existencia de más de 500 zonas de buceo bien estudiadas en el archipiélago, con paisajes submarinos, rincones exóticos, cuevas, paredes verticales y túneles.

Las formaciones coralinas se localizan a pocos metros de las costas, permiten la protección de las playas y ofrecen atractivos escenarios. Tanto en el norte como en el sur hay promisorias cayerías, entre los lugares ideales para sumergirse.

Los entendidos recomiendan para el buceo a la Isla de la Juventud y Cayo Largo; María la Gorda, en la occidental Pinar del Río; el litoral norte habanero; Varadero y su parque artificial submarino.

También incluyen la suroccidental Península de Zapata para el espeleobuceo y buceo desde la costa, así como las áreas costeras de la central Cienfuegos, que exhibe entre sus maravillas el coral Notre Dame, de seis metros de altura.

La arqueología tiene espacios muy particulares, pues restos de naves descansan en el lecho marino, como reflejo de la fuerte actividad comercial en la región durante siglos, de la ocurrencia de sucesos bélicos y otras causas como accidentes.

Como ejemplos están las inmediaciones del oriental territorio santiaguero, a 900 kilómetros al este de La Habana, con numerosos pecios, testigos de la batalla naval y final de la guerra hispano-cubano-norteamericana, en 1898.

Un millar de barcos fueron hundidos en estas aguas, entre ellos carabelas con los tesoros del nuevo mundo, víctimas de piratas y tempestades.

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