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Fernando Pérez: oficio, sensibilidad e intuición

Fernando Pérez

El cineasta cubano Fernando Pérez presenta a concurso en la edición 40 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de este año su largometraje Insumisas, una coproducción cubano-suiza, aunque desea que su estreno se realice antes, de acuerdo con proyectos de distribución en marcha.

Pérez, considerado por muchos especialistas como el más relevante cineasta cubano vivo en los últimos 30 años, filmó Insumisas en 2017 y finalizó el proceso de posproducción a principios de 2018.

Así es que está como acabada de salir del horno esta película de ficción de 92 minutos que narra la historia de una persona real: Enriqueta Faber, una suiza nacida a fines del siglo XVIII, que a principios del XIX, con el título auténtico de doctor en medicina, bajo la falsa identidad y vestuario de un hombre, se estableció en la intramontana y recóndita localidad oriental cubana de Baracoa.

Allí hizo valer su título bajo el nombre de Enrique Faber, ejerció la medicina y se casó con la joven local Juana de León. Su identidad fue descubierta por causas fortuitas, fue sometida a juicio y escarnios de todo tipo a la usanza de la época y condenada a encarcelamiento, pena que después se conmutó y cambió por la obligación de abandonar el país.

Hechos verídicos, que la obra de Fernando Pérez recrea con recursos artísticos sin faltar a la esencia de la verdad, tras exhaustivas investigaciones sobre el proceso judicial, fielmente tratado.

El suceso real escandaloso en su época, y tal vez también ahora, el cineasta en cambio prefirió verlo con sensibilidad y humanismo, como un canto al sueño de realización y emancipación de un ser humano.

Fernando PérezPara Fernando Pérez, según declaró a Más Cuba, se trata de su primera experiencia, que calificó de interesante, en codirección (con la suiza Laura Cazador), ya que siempre ha trabajado en solitario en ese menester, con una filmografía que hoy rebasa la veintena de obras.

Insumisas está narrada en un estilo clásico, en el cual Pérez se ha mostrado experto desde su primera película Clandestinos (1987), luego en Hello, Hemingway y más adelante en José Martí, el ojo del canario. Aunque como estas, la nueva cinta está inundada de belleza conceptual y formal. Sin embargo, el director afirma que la búsqueda de un resultado estético o moralizador no es el objetivo de su obra.

Por lo pronto Fernando Pérez se ha tomado 2018 como un año sabático, en cuanto a producción cinematográfica se refiere. También para estar más tiempo junto a la familia.

Me di este tiempo yo mismo para dedicarme a escribir y a trabajar mentalmente en las ideas de mis dos nuevas películas, que quisiera empezar a filmar en 2019.

Primero será Nocturno, la más avanzada en cuanto a concepción y escritura del guión, en la que seguiré el estilo narrativo o clásico. Tengo en mente, pero de manera más nebulosa todavía, otra película en la que emplearé la variante simbólica, pero siempre tomando a la realidad como fuente inspiradora.

La vida es muy compleja y rica y eso me reta a buscar formas diversas y también complejas, a utilizar muchas variantes, para hacer el cine”, puntualizó.

Fernando Pérez considera que tanto Clandestinos, como Suite Habana, dos películas totalmente diferentes no solo por el tema sino por el estilo de realización y lenguaje cinematográfico, son las dos obras por las cuales ha merecido los mayores reconocimientos y aceptación de público.

El filme Madagascar, filmado en los años en que el país sufría las consecuencias de la caída del campo socialista, marcó un importante punto de giro en el proceso de su creación. Decidió que debía enriquecerlo, lejos de identificarse con una u otra vertiente solamente.

Fernando PérezMadagascar, una obra dura y si se quiere amarga, le dio esa posibilidad de cambio, que no negó lo anterior, sino que se le sumó. Esa inflexión o ruptura le fue necesario para expresar las transformaciones y contradicciones de la vida, su incidencia en las personas y la sociedad, algo que él siempre ha estado muy interesado en reflejar.

El cineasta declara que asume las contradicciones y de hecho le gusta trabajar y existir en medio de ellas, porque son parte de la vida. Esa dialéctica la usa en el proceso de realización de su obra, donde además del oficio, el conocimiento técnico de la experiencia, muchas veces sigue también la intuición, porque en el arte dos más dos no siempre es cuatro.

Además, aunque siempre comparte con otras personas el proceso de elaboración de guiones, el acabado lo suele dar él.

Solo trabajó en solitario José Martí, el ojo del canario. Estudio e investigó con gran fruición el tema y la figura del apóstol, porque quería darlo en su dimensión más humana, lejos de la idealización y de los altares. Y porque pensaba que se debía a sí mismo tal acercamiento a ese hombre grande de la historia de la nación.

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