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Gran Teatro de La Habana. Un mismo coliseo para diversas sedes

Habana

Se alza majestuoso frente al Parque Central habanero. Ocupa una popular manzana formada por las calles San Rafael, San José, Consulado y el Paseo del Prado (donde se ubica su entrada principal). Ahora exhibe el nombre de la figura más universal de la danza en Cuba: Alicia Alonso.

En el mismo lugar donde hoy se aprecia el exquisito estilo neobarroco del arquitecto belga Paul Beleu, el 15 de julio de 1838 quedó emplazado el célebre Teatro Tacón, el más grande y lujoso de América, nombrado así en honor del capitán general Miguel de Tacón y Rosique, gobernador de la isla entre 1834 y 1838.

El 28 de febrero de 1838 se había dado un baile de carnaval en el aún inconcluso inmueble, pero fue el 15 de abril de ese mismo año en que quedó oficialmente inaugurado con la puesta en escena de la pieza Don Juan de Austria, protagonizada por el famoso actor cubano Francisco Covarrubias, padre del teatro vernáculo nacional e iniciador del costumbrismo en la literatura cubana.

Obra del arquitecto criollo Antonio Mayo, el Tacón fue concebido con predominante estilo ecléctico. Al asumir a unos dos mil espectadores, pronto devino selecto punto de encuentro para la aristocracia habanera. Por sus cualidades técnicas en aquella época fue el tercero del orbe, después de la Scala de Milán y la Ópera de Viena.

Varios intelectuales de entonces no dudaron en afirmar que el lujo de su alumbrado, la belleza de sus decoraciones y la elegancia de sus visitantes lo hacían igualarse a los primeros teatros de las grandes capitales europeas. Entre sus elementos decorativos sobresalió uno que lo distinguió para siempre: la Araña del Tacón, una enorme lámpara de fino vidrio, importada de París, que colgaba sobre la platea.

Tal era su fama, y tan amplio y provisto como los mejores teatros europeos, que por su escenario desfilaron figuras como la gran bailarina austriaca Fanny Elssler (1841) y la gran actriz francesa Sarah Bernhardt (1887). También actuaron allí el tenor italiano Enrico Carusso; la bailarina rusa Anna Pavlova; la bailaora española Carmen Amaya; y el músico ruso Serguei Rachmaninov, entre otras personalidades de relieve mundial.

Tras varios años de esplendor artístico, el Tacón fue adquirido por el Centro Gallego en 1906 —junto con sus terrenos aledaños— para edificar allí el Palacio Social de la más antigua de las sociedades mutualistas españolas de Cuba, fundada en 1872.

La nueva edificación, encargada a Beleu, fue inaugurada en 1914. Las construcciones del barroco europeo sirvieron como modelo al célebre arquitecto belga, quien volcó en el inmueble numerosas tallas y esculturas en piedra. En la fachada principal diseñó cuatro grupos escultóricos en mármol blanco que representan alegorías de la Beneficencia, la Educación, la Música y el Teatro, esculpidas por el italiano Giuseppe Moretti.

El antiguo Tacón fue reconstruido dentro del nuevo edificio y durante muchos años fue el más grande y lujoso del país.

En 1965 pasó a ser la sede permanente del Ballet Nacional de Cuba y 20 años más tarde, por iniciativa de su directora general, Alicia Alonso, el edificio completo pasó a nombrarse Gran Teatro de La Habana, mientras que su sala principal se reservó los apellidos del genial poeta granadino, García Lorca.

Desde entonces, las diversas salas creadas en el inmenso complejo cultural acogieron las temporadas de la Ópera Nacional de Cuba —con sus programas de óperas, zarzuelas, operetas y conciertos—, así como las presentaciones del Ballet Español de Cuba y el Centro de Promoción de la Danza Prodanza. También favorecieron a numerosas agrupaciones teatrales y musicales, actores, vocalistas e instrumentistas de probada valía, nacionales y foráneos.

La sala García Lorca se convirtió en la sede principal del Festival Internacional de Ballet de La Habana.

Entre 2013 y 2015, el Gran Teatro habanero fue sometido a una reparación capital que incluyó trabajos reconstructivos en todo el inmueble. Se restauraron las fachadas, los vestíbulos, los palcos, la cubierta y el tabloncillo, los tres últimos pertenecientes a la sala principal, dotada ahora de un nuevo mobiliario, telones, acústica, sistema de climatización, mecánica escénica, salones de ensayos para los bailarines y la orquesta, un estudio de grabación y más de 20 camerinos y baños.

Respetando la idea original, los recursos tecnológicos empleados se conjugaron con el criterio de patrimonio que lo identifica.

 

En septiembre de 2015, el Consejo de Estado de la República de Cuba acordó con carácter excepcional y en reconocimiento a los aportes de Alicia Alonso a la cultura cubana y universal, denominar a la remozada institución como Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, que reabrió sus puertas el 1 de enero de 2016 con la presencia de la mítica bailarina y coreógrafa, y del Presidente Raúl Castro Ruz.

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