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Jardines del Rey. Paraíso de mar y naturaleza

Jardines del Rey. Paraíso de mar y naturaleza

Jardines del Rey constituye hoy uno de los polos de recreo más atractivos de Cuba debido a sus características naturales, y el desarrollo de una infraestructura y servicios adecuados a los reclamos del mercado recreativo mundial.

El nombre, devenido marca, agrupa a varios cayos con potencial turístico en el archipiélago Sabana-Camagüey, bautizados así por explorador español Diego Velázquez, quien entre 1513 y 1514 quiso rendir honores al rey Fernando el Católico.

Antes territorios abandonados, solo frecuentados por carboneros y pescadores con asentamiento temporal, se fue conformando después en sitio ideal para unas vacaciones perfectas.

Y también fue lugar inmortalizado por el escritor estadounidense Ernest Hemingway en el libro Islas en el Golfo, cuando narró una serie de aventuras por esa zona al perseguir a submarinos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.



Lugar de ensueño



La variada oferta de Jardines del Rey incluye la cercanía de una barrera coralina de 400 kilómetros, considerada por los expertos como la segunda en importancia a nivel mundial —después de la australiana—, y atractivas actividades de buceo para los amantes del submarinismo, en aguas de temperatura agradable y excelente visibilidad. 
Cayo Coco es el principal eje de la zona, cuyo nombre se debe al pájaro coco o ibis del bosque, blanco y de pico curvado. En el área también se encuentran los cayos Guillermo y Paredón Grande, y al este Cayo Romano, prácticamente vírgenes estos dos últimos.

Cayo Coco es la cuarta isla en extensión del archipiélago cubano, con 370 kilómetros cuadrados y 22 kilómetros de playa, complementadas con una vegetación de manglares y cocoteros, y con centros de buceo comparables a un gigantesco acuario.

Desde el islote puede llegarse a tierra firme hasta Turiguanó, al norte de la provincia de Ciego de Ávila, famosa por sus lagunas donde la pesca de truchas constituye un especial atractivo, además de sus excelentes paisajes rurales.

Cayo Guillermo cuenta con 13 kilómetros cuadrados y casi seis de playas, entre estas Pilar, con la mayor duna arenosa del Caribe (15 metros de altura), a la que recientemente el sitio web de viajes TripAdvisor incluyó en la lista de las 25 mejores playas del mundo.

Paredón Grande, nombrado de esa manera por los altos farallones que bordean su extremo norte, tiene ocho kilómetros de extensión de este a oeste, con playas de abundante arena fina. Se distingue el islote por un majestuoso faro, de 159,7 pies de altura, cuya instalación concluyó en 1859. Hoy sus destellos pueden verse hasta 18,9 millas de distancia y protege la navegación de los numerosos barcos que transitan por el Canal Viejo de las Bahamas.

En Jardines del Rey hay más de 200 especies de aves, simbólica el flamenco rosado, y una flora con alrededor de 385 especies, dentro de ellas 28 endémicas.

Las playas son el principal atractivo, con una suma de 38 kilómetros de extensión, y pese a ser estrechas, sus aguas son cristalinas y los fondos bajos.

Completan la oferta ranchones de playas con propuestas gastronómicas para todos los gustos, así como puertos, bases náuticas, parques naturales y programas de ecoturismo.

En 20 años de explotación de este polo (noviembre de 1993) se aprecia un notable desarrollo, y es considerado uno de los destinos de más dinámico crecimiento en el sector turístico del país.

Favorecen los encantos de la cayería la posibilidad de llegar a ella por un moderno aeropuerto inaugurado en septiembre de 2002 con tres mil metros de pista, capaz de recibir a todo tipo de aviones, y una terminal para 600 pasajeros por hora, con salón VIP, tiendas de souvenirs y diversos salones, además de información turística adecuada.

Otra vía de acceso es mediante una unión terrestre nombrada en Cuba “pedraplén”, con 17 kilómetros de largo, un camino en medio del mar.

Como perspectivas, los planes evalúan una potencialidad para los cuatro cayos principales de más de 22 000 habitaciones, con un 16 % en operación.

Los cayos cuentan con lugares de recreo como el sitio La Güira, Cueva del Jabalí, Cayo Mortero, La Silla, Club del Aire, tren turístico en Cayo Coco y Guillermo y motos, entre muchos otros encantos, buceo y excursiones, muchas de ellas en barcos, catamaranes y otras embarcaciones, o terrestres en ómnibus y minitrenes o coches de caballos.

Además, desde este punto del país los turistas pueden contratar excursiones de uno o varios días para conocer las ciudades cercanas u otros polos de recreo cubanos.

El destino cuenta con un Centro SPATALASSO con tratamientos de calidad de vida, recuperación de dolencias, antiestrés y otras posibilidades, en un lugar con una vista maravillosa del mar y atención sumamente profesional.

En este polo recreativo se organizan anualmente dos eventos de mucha participación: el Torneo Internacional de Pesca Deportiva en octubre y el Festival Jardines del Rey en diciembre.

Y otra peculiaridad del lugar lo constituye tener una asesoría perenne de especialistas para no afectar la naturaleza a partir del criterio gubernamental de un turismo sustentable, con protección medioambiental.

Desde los años 80 del pasado siglo los directivos de los cayos trabajan en coordinación con Planificación Física, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), Flora y Fauna, universidades, Recursos Hidráulicos, empresas de proyectos, Ministerio de la Construcción y Ministerio de la Agricultura, entre otras instancias.

Jardines del Rey, por tanto, constituye en la actualidad de la industria turística cubana uno de los lugares más encantadores y atractivos, por su calidad de infraestructura y servicios, pero sobre todo por un entorno natural muy bien conservado y capaz de brindar un descanso activo de mucha calidad.

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