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José Villa Soberón: esculturas que parecen vivas

José Villa Soberón

Todo el mundo en Cuba conoce a José Villa Soberón. Es el escultor de figuras que representan lo más conspicuo del arte cubano. Ahora su exuberante trabajo con la prima ballerina assoluta Alicia Alonso vuelve a traerlo a la actualidad del panorama artístico de su país.

La escultura de Alicia, develada recientemente en el Gran Teatro que lleva el nombre de la diva, en La Habana, fue realizada a dos manos con el también escultor Gabriel Cisneros y eterniza a la danzarina en uno de los movimientos del ballet Giselle, que se considera la mejor interpretación que se ha hecho de este personaje en la historia del ballet internacional.

Según la crítica cubana “la pieza sorprende al espectador por su impresionante realización artística, así como por la fluidez de las líneas”, pero pienso que a ello habría que añadir la ilusión de realidad que es sello distintivo en la obra de Villa Soberón.

Hace unos años el artista declaró: “Quisiera que mis obras pudieran despertar y comunicar emociones, enriquecer los sentimientos más naturales y sencillos del ser humano, es lo que siempre ha marcado mi trabajo, tanto figurativo como abstracto”.

Porque hay que decir que Villa domina con igual maestría el abstraccionismo que lo figurativo, aunque sean sus esculturas monumentales las que mayor comunicación le han permitido establecer con un público que se extiende más allá de las fronteras nacionales.

Latinoamérica, España, Europa y otras partes del mundo exhiben en sus plazas y campus universitarios obras de este singular artista plástico cubano. Bastaría recordar su Homenaje a Wifredo Lam, en la Universidad española de Valencia, o su versión del Tin Tan situado en la ciudad mexicana de Juárez.

El Centro Histórico de La Habana también atesora retratos en bronce de personalidades como la Madre Teresa de Calcuta, un Hemingway acodado y sonriente en el famoso restaurante Floridita y una increíble caracterización del Caballero de París, loco famoso que recorría las calles de La Habana y junto al que se retratan hoy turistas y nativos ofreciendo compañía a la vitalidad de la escultura.

Villa se declara deudor del trabajo de muchas personas, tanto de la escultura cubana como de la universal, pero hay que decir que su trabajo tiene una personalísima visión que lo convierte en un creador original, por más que las piezas que coloca en los espacios públicos tengan antecedentes en otros sitios del mundo.

Quizás, en su país, la obra que más popularidad le ha traído es el John Lennon que en un parque de El Vedado habanero, sentado en un banco, recibe a miles de personas cada año que vienen a traerle flores, fotografiarlo o simplemente a compartir con él a modo de solidaria complicidad.

“Nunca pensé que este homenaje a Lennon fuera tan atendido por la población, pues no es común en las artes plásticas, y mucho menos en la escultura, que una obra tenga tanta aceptación entre la gente, de modo que, aunque creí al principio que sería una escultura más años después del 2001 en que fue creada, la gente sigue acudiendo allí para verlo, sentarse a su lado y retratarse con él”, ha dicho el escultor al respecto.

De cualquier manera todo lo que Villa modela con sus manos tiene la aprobación de sus compatriotas, ya sea por el parecido físico y por las posiciones en que son colocadas sus esculturas que casi siempre abren un espacio a la interacción con el espectador, que tiene la ilusión de encontrar una persona viva detenida en el tiempo.

Sucede con el Benny Moré que danza en la ciudad sureña de Cienfuegos y ahora con esta Alicia, inmortalizada en su interpretación más sobresaliente, la que hizo decir a un crítico que Alicia nació para que Giselle no muera.

En el acto de revelación, el historiador de la ciudad de La Habana, Eusebio Leal Spengler, calificó el suceso como “único y excepcional” y enfatizó que esta obra es, ante todo un reconocimiento del pueblo a Alicia, quien llevó su arte a todo el mundo con sencillez y aplomo.

En este sentido pueden considerarse muy válidas las palabras que Villa pronunció antes de esta obra magnífica, cuando dijo que “los principios originales del arte como expresión de emociones, como creación del hombre para disfrute del hombre y el de su sensibilidad, tiene cada día más vigencia”.

Y vigentes son todas las muestras de maestría que él nos ha dado y que ahora se ratifican con esta nueva escultura que todo el que quiera puede apreciar cuando visita el hermoso Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, en donde está Giselle, la misma que debutó el dos de noviembre de 1943 en el Metropolitan Opera House de Nueva York en lo que sería la más perfecta interpretación de un papel que ahora queda intacto para la posteridad en la escultura de bronce de Villa Soberón y Cisneros.

One thought on “José Villa Soberón: esculturas que parecen vivas

  1. Hermosas las esculturas! Este artista ha inmortalizado tanto a personas reconocidas publicamente como a una persona que deambula en la calle de las que en mi pais Argentina hay a montones. Mi admiracion y respeto

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