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Juan Formell: el hombre y el creador que renace

Juan Formell

Con el nombre de Juan Clímaco Formell Cortina nació en La Habana el dos de agosto de 1942. De modo que pronto cumpliría 75 años el relevante Juan Formell —así, a secas, era su nombre artístico—, un músico y compositor cubano que nos legara una obra tan sólida, rica e innovadora, inmarchitable, que lo sobrevive a su fallecimiento el primero de mayo de 2014.

Juan Formell era Don Juan Formell en toda Cuba y muchas partes del mundo.

Bajista y arreglista desde los comienzos, muchos consideran, y no sin bastante razón, que el fundador de la mítica orquesta de música popular Los Van Van lo puso todo o casi todo en la dirección y en ser el alma de la formidable institución, hoy con 48 años entre las señeras para los bailadores cubanos.

Comenzó en el mundo artístico muy temprano, en 1957 y con apenas 15 años, tocando en orquestas de centros nocturnos de la capital cubana, con una vida bohemia muy intensa ya desde aquellos tiempos. Alternaba ese quehacer con apariciones en la televisión y la radio.

En 1968 y con su inseparable bajo siempre a cuestas, o mejor dicho, frente a él, se incorporó al equipo de la orquesta Revé, dirigida por el maestro guantanamero Elio Revé, quien también innovaba con arreglos basados en música de la Cuba profunda como el changüí, género rural, nativo de aquellas tierras del extremo oriental de la Isla.

El joven Juan, dotado singularmente con una inagotable capacidad creativa y de aprendizaje, ya estaba en condiciones de crear la orquesta Los Van Van a fines de 1969 y así lo hizo

Iniciada como una orquesta de música popular bailable de formato típico, la constante experimentación del compositor y bajista la llevó con los años a incorporar la sonoridad electrónica por primera vez en la música cubana genuina, con una imbricación muy aceptada.

Formell nombró songo al género creado por él a partir de sus experimentaciones, según me comentara en una entrevista que le realizara a principios de los años 90. El ritmo songo estuvo en la columna vertebral de los principales números de la legendaria Los Van Van, que con los años se añejaba, ganaba mayor popularidad dentro del país e incluso su fama rebasaba las fronteras.

Ello, y eso lo denunció Formell en varias oportunidades, a pesar de que la difusión de la buena música cubana era muy pobre en el exterior y las transnacionales del gremio no reconocían nuestros valores artísticos debido al bloqueo económico de Estados Unidos.

En 1981 los trombones reforzaron la sonoridad de la orquesta típica o charanga y con este registro central más potente la llamada locomotora de la música cubana se hizo indetenible. No solo sus ritmos eran bellos, rítmicos y muy bailables. Los textos de sus canciones se hicieron muy populares porque reflejaban la idiosincrasia nacional e intentaban hacer la crónica festiva y llena de humor de la realidad vivida por el cubano de a pie.

Hacer canciones, con un sello muy propio que combinaba intensidad, elipsis verbal y profundo sentimiento con bellas líneas melódicas, era otro de los apreciables talentos de Juanito, como también lo llamaban aquellos que lo querían. Son clásicos Tal vez, Marilú, De mis recuerdos, Lo material y por último La fantasía, dicen que su última pero no menos virtuosa entrega en tal género. Desde luego que faltan muchas otras no citadas por razones de espacio. Su fineza de espíritu y sensibilidad son notorias en ellas, aparte de sus cualidades técnicas.

También musicalizó poemas del Poeta Nacional Nicolás Guillén, escribió música para obras de teatro, para el cine y la televisión.

Le fue otorgada la Orden Félix Varela de Primer Grado (2002), por acuerdo del Consejo de Estado de Cuba. En el año 2003 fue acreedor del Premio Nacional de Música por el conjunto de su obra en los campos de la creación y la interpretación y en marzo de 2010 recibió el Doctorado Honoris Causa del Instituto Superior de Arte.

Recibió en 2008 el Premio Mundial Especial de la Música otorgado por el jurado de la World Entertaiment Organization (WEO), y en 2013 el Premio WOMEX. El lauro es otorgado desde 1999 a figuras relevantes de la música internacional como reconocimiento a la excelencia musical, la importancia social, el éxito comercial, el impacto político y la trayectoria de dichos proyectos.

La Academia Latina de Grabación decidió reconocer con el Premio Especial a la Excelencia Musical 2013 al compositor y director de orquesta cubano Juan Formell.

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