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La poeta cubana Lina de Feria y la literatura española

Lina feria

El Premio Rafael Alberti 2016, que otorga el Festival Internacional de Poesía de La Habana y la Sociedad de Beneficencia Andaluza, recayó en la poeta cubana Lina de Feria, una de las autoras cubanas más relacionadas con la literatura española de todos los tiempos.

El galardón, único en el mundo que lleva el nombre del insigne poeta de la Generación del 27 y que es auspiciado hace diecisiete años por la Junta de Andalucía, también fue concedido a Delfín Prats y Georgina Herrera, pero para De Feria resulta especialmente significativo por sus vínculos con la llamada en Cuba Madre Patria.

En entrevista con Más Cuba, la autora de setenta años, expresó: “En realidad el Premio Rafael Alberti fue un sueño siempre para mí. Yo estuve nominada otras veces pero ahora que me lo concedieron, al ser un premio internacional, se constituye en uno de los más importantes que he recibido y sobre todo es el agradecimiento de haber podido beber desde muy joven en las aguas de Rafael Alberti”.

La escritora tiene publicados en España tres libros de poesía: Poemas de la oquedad del tiempo (Editorial Verbum), Los cristales que te hincan (Betania) y El ojo milenario, que vio la luz de manera íntegra en la revista madrileña Autogiro, en 1998. Actualmente se encuentra en proceso editorial Los aires de Antínoo con León Castilla.

Con más de veinte títulos de poesía y ensayo, confiesa que desde temprana edad se vinculó a través de Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti y Federico García Lorca a la gran lírica española.

Ellos, dice, me dieron el rumbo para tener un conocimiento y asimilación de la buena cultura: “No es que haya estado orientada solamente por la literatura española, puesto que la Biblia Hebrea, desde muy pequeña, orientó en mí un sentido de la música y una posibilidad del aliento poético. Por eso yo siento que en mis influencias primeras está también la de la chilena Gabriela Mistral”.

El más reciente libro de Lina de Feria titulado Las nuevas soledades es un homenaje al poeta ibérico del siglo de oro Luis de Góngora. Sobre él manifiesta que es “un esfuerzo y a la vez un homenaje. Intento hacer más contemporáneo a Góngora”.

Añade que tenía una deuda con este autor, ya que la atrajo y lo prefirió desde sus estudios universitarios (De Feria es graduada de Filología por la Universidad de La Habana).

“Recordar a Góngora y al Siglo de Oro es destacar la importancia de las letras en España”, asegura.

Para esta autora, la huella del contacto lírico entre Cuba y la Península Ibérica está en la misma identidad del cubano.

“Entre españoles y criollos se dio una tendencia a través del lenguaje que nos llevó a asumir cánones típicos de Iberoamérica. A través de la lengua española, su uso —como diría Fina García Marruz— nos vino la poesía como jinete del lenguaje, evidencia que venía del tronco español, siendo la lengua tronco prolífero y bello.

“Esto hace que el poeta no pueda ser más que evaluado en Cuba cuando hay dominio y contemporaneidad en esa poesía.

“Actualmente, creo que la crisis mundial de la literatura nos ha afectado y ha creado confusiones de valor a la hora de juzgar la poesía cubana. Pero, como diría Cintio Vitier, hay que esperar por lo menos cuarenta años para saber hasta dónde el idioma ha sido revaluado por los poetas. Es el tiempo quien decide”, asegura.

Lina de Feria trabaja actualmente en un libro que lleva ya como título La vigilia argonauta.

Trata temas —explica— en los que se incluyen desde los desafueros musulmanes hasta la crucifixión de Jesús. Por lo tanto, añade, es un libro muy de futuro que toca también la antigüedad.

“Incluye un realismo que me gustaría que se pudiera parecer a las pinturas de Velásquez”, concluye.

Quizás Lina de Feria, considerada una de las voces de mayor relieve de la poesía femenina cubana actual, sea la más influida también por esa línea española que, junto a la africana, conforma la identidad de esta Isla.

Ella se hizo de un nombre desde que en 1967 compartió con su compatriota Luis Rogelio Nogueras el Premio David para escritores inéditos con su insuperable cuaderno Casa que no existía.

Ha sido nominada con insistencia para el Premio Nacional de Literatura de su país y ha ganado cuatro veces el anual de la Crítica.

 

Merecidísimo entonces el galardón que ahora recibe: el Rafael Alberti. Ello la coloca entre otros grandes que ya lo ostentan, como Nancy Morejón, Miguel Barnet y Carilda Oliver Labra.

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