Usted está aquí
Inicio > Turismo > Las terrazas marinas de Cabo Cruz

Las terrazas marinas de Cabo Cruz

terrazas cabo cruz

Al verlas casi todos los viajeros coinciden, y más si son entendidos en la materia o simplemente aman la naturaleza, en que son espectaculares. Las terrazas marinas de Cabo Cruz, en el ala oeste de la Sierra Maestra, la legendaria cordillera suroriental de Cuba, son dignas de incluir sin falta en un recorrido de disfrute, intencionado o científico por la geografía cubana.

En cuanto a lo territorial se ubican en el sureño municipio de Niquero, en la oriental provincia de Granma, dentro de la importante reserva natural que es el Parque Nacional Desembarco del Granma.

Se afirma que son las mejor conservadas de América. Sus imponentes escalones de piedra, tallados por la erosión y el tiempo, sugieren a algunos la mano de una inteligencia superior o una edad mítica de gigantes, algo así como un nimbo de misterio que añade encanto a las excursiones por parajes salvajes y recoletos.

Una suerte de microclima reina en la zona costera, a pesar de su exposición a las cercanas y muy calientes aguas del Caribe. Su aire es más seco y cálido que el del resto de la cadena montañosa, que ciertamente es, añadimos, la más importante geológicamente y de biota más diversa del archipiélago.

Muy cerca, hay cavernas famosas, dignas de investigar por la ciencia, repletas de murciélagos y reptiles autóctonos, entre otros interesantes ejemplares de la fauna. Tiene vecindad con el Hoyo o Furnia de Morlotte, un acuífero cristalino de 77 metros de profundidad y unos 55 de diámetros, retador de la investigación por los enigmas geológicos y biológicos que encierra, como el conjunto de las terrazas.

En sus inmediaciones está el humilde poblado de pescadores de Cabo Cruz, a los pies de un faro construido en 1871.

Cabo Cruz, dicen algunos historiadores, es uno de los pocos toponímicos dados por el Almirante Cristóbal Colón en sus viajes a la Isla, conservados hasta hoy. Los vecinos del caserío son gente muy sencilla y trabajadora, quienes siempre han encontrado en el mar su principal fuente de sustento.

Cabo de la Santa Cruz bautizó a esta zona el gran genovés, mientras plantaba a principios de mayo de 1494 una de las 29 cruces sagradas que dejó por estos mundos y de la cual no quedó ningún rastro. Una tarja donada por el Gobierno español rememora el acontecimiento desde 1994, cuando se celebraron los 500 años de la colonización ibérica en América.

 

Es zona tradicionalmente rica en peces, mariscos y quelonios. Y salvo en los momentos de cruce de algún que otro huracán, sus aguas son más tranquilas y sedosas que la procelosa costa norte cubana.

Deja un comentario

Top
Main menu