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Mirtha Ibarra: ¿actriz o dramaturga?

Mirtha Ibarra

En Cuba, y en casi todas partes donde se conoce el cine de la Isla, Mirtha Ibarra es reconocida como una actriz emblemática.

Junto a su esposo, el lamentablemente fallecido Tomás Gutiérrez Alea (Titón), protagonizó no pocas de sus clásicas obras. Otros directores, fundamentalmente cubanos y españoles, la han escogido como intérprete y ella ha mostrado una versatilidad y un oficio que la colocan junto a Daysi Granados y Eslinda Núñez entre las grandes de la cinematografía cubana.

Recientemente se estrenó como dramaturga. Se presentó primero en su país con la pieza Neurótica Anónima, de su autoría, y que ella misma interpreta. La llevó a España y también allí fue un éxito rotundo de público. De igual manera convenció a los especialistas.

De este y otros temas Más Cuba conversó con Mirtha. Modesta y amigable, accedió a responder el cuestionario que ahora presentamos a nuestros lectores.

 

Háblanos sobre Neurótica Anónima ¿cuáles son sus conflictos fundamentales?

La obra en su inicio era un monólogo. Después decidí incorporar los otros dos personajes: el proyeccionista y el gay que limpia el cine, pues enriquecían el conflicto .Nace como una necesidad de tocar distintos aspectos de la realidad y también de probarme artísticamente incorporando el canto y la danza, ya que siempre quise trabajar en una comedia musical

El conflicto fundamental es la imposibilidad de esta mujer de realizar su sueño de ser una gran estrella de cine. Siente que su vida ha sido un fracaso, tanto desde el punto de vista amoroso como profesional y decide, a modo de exorcismo, invitar a famosas actrices del cine para que presencien su única y última función, ya que la sala donde trabaja como acomodadora va a ser demolida.

También entra en conflicto con el proyeccionista, por ser este un hombre cobarde, mediocre y agnóstico, que no cree en el ser humano, que no le gusta buscarse problemas y por lo tanto nunca dice lo que piensa. Vive enamorado de ella.

 

¿Cómo fue la recepción de tu pieza teatral en España y en qué lugares de ese país la presentaste?

La recepción en España fue excelente. La primera función fue en Madrid, en Casa de América, a teatro lleno. Los espectadores aplaudieron en diferentes momentos de la obra y el final fue de un aplauso cerrado largo tiempo. Fue muy emotivo y el director vino a felicitarnos .Después hicimos funciones en Tenerife, Las Palmas. Fuenteventura, el Hierro y en todas las islas tuvo mucho éxito.

 

¿Qué complace más a Mirtha Ibarra, ser actriz o ser dramaturga?, ¿escribes tus obras pensando en interpretarlas tú misma?

Yo soy actriz. Lo de dramaturga no me lo creo, aunque me proporcione mucho placer el poder expresar algunas ideas en el escenario, reflexionar sobre algunos aspectos de nuestra realidad y también de lo que está pasando en el mundo en este momento, como son las guerras, el problema con los migrantes, los palestinos, etc. Cuando escribo voy construyendo el personaje y me veo interpretándolo, lo que no quiere decir que cualquier otra actriz no pueda hacerlo, pero en un principio me gusta hacerlo yo. Son retos que me impongo y que me mantienen activa.

 

¿Hay algo de autobiográfico en tu dramaturgia?

No creo que haya nada autobiográfico. Yo me siento una actriz realizada y el personaje de Dulce es una mujer frustrada desde el punto de vista profesional y amoroso. Su vida ha sido un desastre.

 

¿Cómo ha sido vivir sin Tomás Gutiérrez Alea veinte años?

Uno carga siempre con el pasado como calcomanía, pegado al alma. La pérdida y el vacio, con esa nostalgia dolorosa que quieres dejar atrás, pero cuando reflexionas un poco te das cuenta que esos recuerdos hermosos son los que hacen más llevadera la soledad .No te sientes sola, están junto a ti, te acompañan para siempre.

 

¿Cómo se ha homenajeado a Titón en el aniversario 20 de su muerte?

Se le han hecho muchos homenajes. Presenté en Tenerife y en Las Palmas el documental que le hice a Titón. Después fui invitada a la Universidad de Yale en Estados Unidos donde se presentaron Hasta cierto punto, Fresa y Chocolate y Guantanamera, con debates con el público. Fue realmente interesante. Algunos ya conocían la obra de Titón y otros fueron a conocerla.

 

¿Qué prefieres el cine o el teatro?

Pienso que el teatro ha sido mi escuela, pero el cine es mi pasión. Creo que a todos nos gusta perdurar en el tiempo y ese encanto lo tiene el cine. El teatro ahora puede filmarse fácilmente pero sigue siendo teatro y además pierde su único encanto, el que el espectador respire contigo. Siempre he dicho además que me crea mucho estrés. El cine te proporciona seguridad, pues el hecho de poder repetir la escena y mejorarla es fantástico. A esto se añade el hecho de que puedes criticar tu trabajo y ser implacable contigo si eres riguroso y honesto.

 

¿En qué proyecto o proyectos andas ahora enfrascada?

 

Quiero revisar algunas cosas que he escrito y he dejado olvidadas en cajones: un guión que me gustaría retomar, una autobiografía que se perdió por el camino. Todo lo que pueda hacer hasta que aparezca un nuevo proyecto cinematográfico.

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