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Punta del Este, Capilla Sixtina del arte rupestre antillano

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El eminente investigador cubano Don Fernando Ortiz anunció en 1922 el innegable valor científico de las cinco cuevas descubiertas a principios de ese siglo en Punta del Este, antigua Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud.

También por entonces el sabio calificó a aquellos recintos, en especial a la caverna no. 1, como la Capilla Sixtina del arte rupestre antillano y el tiempo no ha hecho más que darle la razón.

Situadas en los acantilados de la costanera sur de Isla de la Juventud y a unos 100 kilómetros de su capital, Nueva Gerona, estos sitios siguen reclamando una mayor atención de los interesados, por muchas razones. La principal es que aún quedan por desvelar algunos de sus misterios.

Más de 230 pictogramas, exponentes del arte parietal de los pobladores originarios de la Isla, se elaboraron hacia el año 850 de nuestra era o quizás antes, de acuerdo con las pruebas de carbono14.

En la citada cueva no. 1 hay 213 de ellos. Los especialistas opinan que se crearon bajo los preceptos de un simbolismo, tal vez de raíz mítica o científica, pero ajeno a una concepción esteticista o decorativa.

En los días que corren algunos expertos han aventurado la posibilidad de que allí estuviera un observatorio astronómico aborigen, por la complejidad del mensaje atribuible a los símbolos representados, en los que predominan los círculos concéntricos y los colores rojo y negro.

Habría que determinar quiénes los elaboraron, si representantes de las culturas tradicionales que habitaron Cuba o de otras civilizaciones del continente. Nada amigos, esto todavía es pura especulación.

Todo pudiera ser, si se tiene en cuenta que están enclavadas en un punto geográfico devenido en la historia como cruce de caminos continental, para aventureros y gente de varios orígenes.

En toda la primera mitad del siglo XX estas cuevas, cinco en total, mostraron un gran deterioro, añadido por el hombre y el abandono. En sus paredes y techos se desdibujaban los valiosos pictogramas, tapados por el hollín de la cocina y hornos de carbón y también por la acumulación de guano de murciélagos.

En 1967 y 1969 se hicieron limpiezas y programas de intervención especializada, que lograron devolver antiguos valores, lo mejor que se pudo hacer en aquellos momentos, de acuerdo con los recursos disponibles.

Hay estudios de investigadores cubanos muy respetados con conclusiones muy valiosas acerca del lugar, que los interesados pueden intentar conocer.

Con sus sorprendentes dibujos lineales, abstractos y geométricos, las cuevas de Punta del Este, Cuba, son, todavía en nuestros días, un reto fascinante para la ciencia y la imaginación.

 

Cercanas a una estación de la red nacional de meteorología y en mejor resguardo que en épocas anteriores, los extraños pictogramas emiten mensajes, algunos todavía por descifrar. 

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