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Verónica Lynn: actriz cubana paradigmática

veronica lynn

Más de cuarenta años en la cima de la actuación cubana permiten sostener que Verónica Lynn es quizás la actriz más paradigmática de la Isla. Ningún medio (ni la televisión, ni el teatro ni la radio ni el cine) ha escapado a la seducción de una mujer que llega a sus 85 años con la misma profesionalidad y excelencia que la condujo a la brillantez de dos piezas teatrales que ninguna de sus otras protagonistas ha superado: Santa Camila de La Habana Vieja, de José R. Brene, y Aire Frío, del clásico nacional Virgilio Piñera.

Sus actuaciones en televisión, entre las que se encuentra su genial Doña Teresa de Sol de Batey y la de muchísimos otros dramatizados, o en el cine, con su genial madre de Rachel en La Bella del Alambra, resultan inolvidables.

Es por eso que Más Cuba se acerca a ella en busca del secreto que la ha conducido también a la dirección actoral con el proyecto Trotamundos, que mantiene después de la muerte de su esposo Pedro Álvarez, con quien lo fundó.

He aquí, entonces, las respuestas de la gran Verónica de Cuba.

 

Llegar a los 85 años y continuar en la preferencia del público y de la crítica son una de las características de Verónica Lynn. ¿A qué lo atribuyes?

A un trabajo continuado y lento.

 

Cine, radio, teatro y televisión, ¿en qué medio te sientes más a gusto y por cuál de ellos crees que has logrado un mayor reconocimiento?

Sentirme a gusto, yo diría que en los cuatro, pero indudablemente mis mejores reconocimientos los he tenido en el teatro, y en la televisión por ser un medio masivo y en el que he desarrollado una labor más continuada; porque en una novela uno está en el aire tantos capítulos como esta tenga, mientras en una obra de teatro es un día y tres o cuatro veces a la semana y por espacios cortos en muchas ocasiones. Y ambos medios me han otorgado el Premio Nacional de Teatro y el Premio Nacional de Televisión.

 

¿Qué piensas de los jóvenes actores cubanos?

Creo que hay una gran potencialidad en todos estos jóvenes actores. Es una pena que no haya tanto trabajo para que ellos puedan desarrollarse. Y el poco que hay no siempre es de gran calidad.

 

Fuiste la compañera de ese gran actor que fue Pedro Álvarez, ¿fue enriquecedora para ti profesionalmente la relación con él? ¿Por qué?

Mi relación con Pedro fue enriquecedora en todos los aspectos, tanto profesional como en la convivencia misma, porque era un hombre muy inteligente, era buen actor y, a mi me parece, mejor director. Un hombre que estaba constantemente trabajando, generaba ideas y la confrontación con él en mi manera de pensar en muchos aspectos, sobre todo la actuación, no era siempre coincidente. A veces disentíamos pero al final siempre era algo que me aportaba y creo que nos aportaba a los dos.

 

¿Dirigir o actuar? ¿Cómo te sientes mejor en este momento de tu carrera?

Me gusta viajar por los mares de la dirección, pero indudablemente mi fuerte y donde me he desarrollado toda la vida es en la actuación. Actuar para mí es la vida. Trato de insuflarle en mis actores, a los que dirijo, la riqueza de crear un personaje. Al igual que me gusta enseñar lo que sé.

 

De los dramaturgos españoles, ¿Cuáles prefieres? ¿A cuál de ellos has interpretado o qué papel de alguno te hubiera gustado interpretar, digamos de Lorca, por ejemplo?

He interpretado a Lorca. He interpretado a Lope de Vega, por ejemplo, Fuenteovejuna. He interpretado también La Cornada, de Alfonso Sastre. Y de Benito Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta y Doña Perfecta, que están entre las más queridas. De Lorca, con excepción de Mariana Pineda, las he interpretado todas: Yerma, Doña Rosita la soltera, todas las hijas de La casa de Bernarda Alba. Incluso en la radio he hecho de Bernarda y he actuado como La zapatera prodigiosa. Y de sus obras cortas recuerdo Amor de Don Perlimplín y Belisa en su jardín, que fue la primera de él que interpreté. Creo que Lorca es un autor muy tentador para una actriz porque todos sus personajes son difíciles.

 

¿Qué proyectos tienes entre manos en la actualidad?

Entre mis proyectos están la dirección de un monólogo y como actriz una obra de teatro. En el cine, una película con un director colombiano y otra con un director francés.

 

La poesía, ¿qué significa para ti?

La poesía es un mundo mágico. Es donde se plasman sentimientos y emociones, conceptos en un lenguaje breve, preciso y hay una realidad en lo que se dice que no es cotidiano, o sí, pero tiene un encanto y con un poder de síntesis a veces enorme para describir un estado de ánimo.

 

¿Has pensado alguna vez en escribir tú misma un monólogo o una obra de teatro?

Ni se me ocurre, porque me ha pasado por la mente, lo he intentado y me he dado cuenta de que no tengo posibilidades.

 

¿Cómo definirías a Verónica actriz y a Verónica persona?

 

Verónica actriz, como te dije: mi vida, y persona es un ser humano, así de simple.

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