El CITMA asegura que las certificaciones y la gestión ambiental de los hoteles no dependen de un operador turístico determinado.

Varadero se enfrenta a uno de los grandes retos de cualquier destino turístico consolidado. Mantener sus estándares ambientales y avanzar hacia una gestión sostenible con independencia de los operadores que gestionen sus instalaciones hoteleras.
La salida de determinados operadores turísticos internacionales ha generado interrogantes sobre el futuro de las certificaciones ambientales de los hoteles del principal destino de sol y playa de Cuba. ¿Podrían mantenerse esos estándares sin el respaldo de las grandes compañías internacionales?
La respuesta del delegado provincial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en Matanzas, MsC. Oscar Luis García Méndez, es contundente. «No hay riesgo».
Según explicó, la gestión ambiental de los hoteles de Varadero no está vinculada a un operador turístico específico, sino a una política que se ha incorporado progresivamente al funcionamiento de las propias instalaciones.
«No depende de un operador en particular», afirmó García Méndez.
La gestión ambiental ha dejado de ser, en este sentido, una cuestión exclusivamente asociada a las exigencias de las cadenas internacionales. Los establecimientos hoteleros han incorporado procedimientos destinados a reducir su impacto sobre el entorno y mejorar el uso de los recursos.
Entre las prácticas desarrolladas se encuentran el control de la calidad del agua, la gestión y separación de residuos, el mantenimiento de las áreas verdes, el empleo de especies adaptadas a las condiciones del litoral y las medidas dirigidas a reducir el consumo energético.
Para el delegado del CITMA, el elemento fundamental es que estas prácticas formen parte de la organización y del trabajo cotidiano de los hoteles.
«Es una cultura organizacional», señaló.
La formación de los trabajadores, los controles internos y los procesos de evaluación permiten mantener los procedimientos establecidos y avanzar en el cumplimiento de los estándares ambientales aplicables al sector.
El modelo ambiental de Varadero no se limita al interior de los hoteles. La conservación de las playas, el mantenimiento de las áreas verdes y la gestión de los residuos forman parte igualmente de la estrategia ambiental del destino.
En estas actividades intervienen entidades cubanas vinculadas a la actividad turística y a los servicios del territorio. La limpieza de las playas, el mantenimiento de las zonas ajardinadas y la recuperación de determinados materiales reciclables son algunas de las acciones que contribuyen a reducir el impacto de la actividad turística.
La utilización de especies vegetales adaptadas a las condiciones del litoral y el uso racional del agua adquieren además especial importancia en un territorio donde la conservación del paisaje constituye uno de sus principales activos turísticos.
La cuestión de fondo no es únicamente quién opera un hotel, sino si el sistema puede garantizar de manera permanente los recursos, controles, formación e inversiones necesarios para mantener los estándares ambientales.
Una certificación no constituye por sí sola una garantía de sostenibilidad. Su valor depende de que los procedimientos se mantengan, sean evaluados periódicamente y produzcan resultados verificables.
En este contexto, Varadero tiene ante sí una prueba relevante. El destino deberá demostrar que su compromiso ambiental puede mantenerse más allá de los cambios en los modelos de gestión o de la presencia de determinados operadores internacionales.
La posición expresada por el CITMA apunta precisamente en esa dirección. La sostenibilidad debe formar parte de la gestión estructural del destino y no depender exclusivamente de la empresa que administre un determinado establecimiento.


