La Empresa Extrahotelera Palmares S.A., integrada al Grupo Empresarial Cubasol, perteneciente al Ministerio de Turismo, es una de las compañías extrahoteleras más importantes de Cuba, fundada el 8 de diciembre de 2004.

Su misión es brindar auténticos y diversos servicios turísticos extrahoteleros; recreativos, gastronómicos, de arte y entretenimiento, con productos exclusivos y marcas de reconocido prestigio, promocionando la historia, la cultura y la naturaleza con calidad, profesionalidad y eficiencia.
Palmares, entre las líneas de negocio promueve y desarrolla las Franquicias Turísticas Cubanas que incluye, en su cartera oportunidades de franquiciar las marcas del prestigioso Restaurant-Bar “La Bodeguita del Medio”; el Restaurante-Bar “Floridita” y el bohemio Café-Concert “Gato Tuerto”; representadas en varios países del mundo, el cliente puede disfrutar de lo mejor de la cocina, la coctelería, el baile, la música y el ambiente cubano, con el poder de captar y familiarizar el gusto de personas de todas las edades, por su servicio, su propuesta cultural y su singular ambiente, que los caracteriza como un rincón de la genuina cultura cubana.
La Bodeguita del Medio “La Catedral del Mojito”
Es el Restaurante-Bar tradicional más famoso de Cuba en el mundo, nacido en una pequeña bodega de La Habana Vieja como resultado de los encuentros y almuerzos informales de un grupo de intelectuales, que con el tiempo se convertirían en algunos de los más importantes exponentes de la cultura cubana del siglo pasado, lo que dejó una huella imperecedera en el lugar. Establecimiento que ha obtenido innumerables premios y distinciones nacionales e internacionales en sus más de 80 años de historia, célebre por las muchas personalidades que lo han visitado procedentes de todas las latitudes y, además, por ser considerado como LA CATEDRAL DEL MOJITO, uno de los cócteles internacionales más famosos y populares en el mundo.
Fue en el año 1942 que el avispado cubano Ángel Martínez Borroto compró un pequeño local en la calle Empedrado, en la zona de intramuros de La Habana Vieja, y con el nombre de “La Casa Martínez” comenzó sus operaciones. Al poco tiempo, cerca de La Bodeguita abrió su imprenta el tipógrafo Felito Ayón, cubano muy campechano y parecido en su carácter a Martínez. Rápidamente los clientes que visitaban la editora comenzaron a utilizar el teléfono de Martínez y a la bodega para degustar un trago de ron.
En los años 50 comenzaron a visitar el restaurante algunos artistas muy conocidos de la época: el cantante Nat King Cole, el Premio Nóbel Ernest Hemingway; más tarde vendrían Brigitte Bardot, Sophia Loren, Spencer Tracy, Errol Flynn, Agustín Lara, Mario Moreno, los que, junto a los intelectuales cubanos comenzaron a despertar el interés de los visitantes.
Floridita “La Cuna del Daiquirí”
Restaurante – Bar especializado en comida internacional y mariscos, muy famoso no sólo por su oferta gastronómica, sino también por su bar y la profesionalidad de sus cantineros.
Establecimiento que ha obtenido numerosos premios tanto nacionales como internacionales en sus más de 200 años de historia; célebre por las personalidades que lo han visitado y por ser considerado como “La Cuna del Daiquirí”.
Alrededor de 1914 llega al Floridita el cantinero Constantino Ribalaigua Vert, un inmigrante español, que luego se convirtió en “Constante”, para sus amigos y quien recibió la propiedad del Floridita de Salas Perera, quien era su dueño en 1918. Se convirtió entonces “Floridita” en el bar más renombrado de la ciudad, y uno de los más famosos del mundo. En 1953 la revista ESQUIRE, lo clasifica entre los 7 mejores bares del mundo junto con: Pied Piper Bar de San Francisco, Ritz de París y Londres, Raffles de Singapur, Club 21 de Nueva York y el del Hotel Shelbourne en Dublín.
Es muy común encontrar en el “Floridita” desde aquellos tiempos a personas distinguidas que visitan La Habana, desde artistas hasta invitados oficiales del gobierno. Pero fue el famoso escritor y periodista norteamericano Ernest Miller Hemingway, ganador del Premio Nobel de Literatura, el más asiduo de todos. Se convirtió en amigo personal de Constante, y después de la muerte de este último en 1953, continuó frecuentándolo, siendo este su sitio preferido en la ciudad, durante los más de veinte años que vivió en nuestro país. Un busto de bronce, que le fue develado en vida en 1954 cuando recibiera el premio Nóbel por su obra “El Viejo y el Mar”, junto a su silla preferida, recuerda su presencia. El estilo “Regency” inglés y la decoración actual del Restaurante-Bar Floridita datan de la década de 1950, así como su carpintería, su mobiliario, sus lámparas y sus pinturas que aún se conservan, con el esplendor característico de esa época.
Gato Tuerto
El Gato Tuerto abrió sus puertas un 31 de agosto de 1960 debido a la iniciativa de Felito Ayón, un tipógrafo, típico promotor de tertulias, el cual fue animador y fundador de la también famosa Bodeguita del Medio.
El motivo de la instalación fue crear una tertulia de amor y dicha, y por ello en un inicio leían y vendían libros, discos, obras de arte y de paso se comía bien. Fue el punto de reunión de las más importantes figuras de la música cubana de la época.
La planta baja estaba dedicada a trovadores, pianistas y cantantes, que, en un rincón al extremo de la barra, deleitaban a los noctámbulos. Para ese caso el restaurante estaba en la planta alta para no molestar a los comensales e independizarlo de la descarga íntima amenizada por boleros. Un periodista local, Rafael Lam, estudioso de la farándula y el arte, señala en un artículo que las descargas comenzaban al caer la tarde.
El primer disco de poemas de Nicolás Guillen (1902- 1989), Poeta Nacional de Cuba, se presentó en este lugar. Actuaron casi todos los artistas vinculados al Feeling, un estilo de canción que como dice su palabra recarga la mano sobre el sentimiento: Elena Burke, Omara Portuondo, Moraima Secada, Lino Borges, César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Frank Emilio, entre otros. Entre las ilustres figuras que visitaron al Gato se encuentra el escritor colombiano Gabriel García Márquez, Cheo Feliciano, y los poetas cubanos Miguel Barnet y Pablo Armando Fernández.
Por demás, el dramaturgo y poeta Virgilio Piñera (1912-1979) dedicó un poema al café concert (“En el Gato Tuerto hay una noche dentro de la noche…”).
Además, la coctelería y la cocina de este centro se adentran y se vinculan a las artes y a la cultura cubana ya que el menú del restaurante ha sido diseñado por grandes artistas de la plástica cubana


