Tesoros en La Habana: Museo Napoleónico

A miles de kilómetros de Europa se encuentra uno de los mayores museos sobre Napoleón Bonaparte. Desde la escalinata de la Universidad de La Habana se divisa la entrada del El Museo Napoleónico, ubicado en una edificación que originalmente fue utilizada como vivienda. La colección que exhibe, integrada por 7,400 objetos personales, armas y obras de arte relacionados con la vida del emperador francés, es la más extensa y variada muestra pública de piezas de la época napoleónica, en la actualidad.

Museo Napoleónico

A finales de los años 20 del siglo pasado, los arquitectos Govantes y Cabarrocas lo erigieron con mármoles de la península itálica, hierros forjados, cristales europeos y maderas de primera calidad. Un enorme jardín rodea toda la casa, y hay otros espacios exteriores, como terrazas y galerías. El majestuoso edificio fue nombrado «Dolce Dimora».

En su mayoría, la exhibición contiene objetos personales que fueron del emperador o estuvieron relacionados con su vida. Abarcan distintos períodos de aquella época como: el reinado de los Borbones, la Revolución Francesa, el ascenso de Bonaparte al poder, el Consulado y el Imperio, el momento de los principales combates, el regreso del corzo a la isla de Elba y la batalla de Waterloo.

Las galerías del museo también exhiben grabados, esculturas, muebles de estilo, trajes militares y armamentos. Además, piezas de diversas artes decorativas y una voluminosa colección, alrededor de 4,000 ejemplares, de libros raros y valiosos en francés, inglés y español, pertenecientes a los siglos del XVI al XIX.

Entre las piezas más significativas de la institución está la mascarilla mortuoria de Napoleón Bonaparte, traída a Cuba por su autor, el Doctor Francesco Antommarchi, médico de cabecera de Napoleón hasta su muerte, Antommarchi luego de residir en Nueva York, se asentó en Santiago de Cuba.

Museo Napoleónico

En el Museo Napoleónico, fundado el 1 de diciembre de 1961, se conservan obras pictóricas como Napoleón prepara la ceremonia de su coronación, de Jean Vivert; Napoleón frente a los campos de Boulogne, de Jean Baptiste Regnault; Versalles, de Françoise Flameng; La Batalla, de Eugenio Lucas Velásquez y el retrato a Napoleón en la Isla de Elba encargado al pintor Robert Léfèvre por la condesa María Walewska, a quien llamaban “la esposa polaca de Napoleón”.

La restauración integral del edificio, sus colecciones y su discurso museográfico permitió rescatar una inmensa colección, devolver una coherencia estilística a cada espacio y la reivindicación de un ambiente de excepcionales características. En el 2012 le fue otorgado el Premio Nacional de Restauración.

Este tesoro en La Habana guarda obras de gran valor, las cuales provienen de objetos adquiridos por el hacendado azucarero cubano Julio Lobo Olavarría, así como por donaciones recibidas y compras realizadas por la institución.

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