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Adiós a Alicia Alonso, leyenda de la danza mundial

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Cuba despide a Alicia Alonso, su prima ballerina assoluta, una de las figuras más relevantes de la cultura nacional de todos los tiempos, fallecida este 17 de octubre a los 98 años de edad, pero que, al decir del escritor Senel Paz “continuará bailando siempre en nuestros corazones”.

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Personalidades, organizaciones e instituciones de todo el mundo han destacado su figura y expresado pesar por el fallecimiento de una de las grandes divas del ballet mundial, que el sábado 19 recibirá el homenaje de sus admiradores en el Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso” y será sepultada en el panteon familiar de la habanera necrópolis de Colón.

Con el fallecimiento de la bailarina y coreógrafa cubana perdemos a una artista única y generosa, expresó Audrey Azoulay, directora general de la Unesco, organización que en 2002 nombró a la Alonso Embajadora de Buena Voluntad.

El ministro de Cultura de España, José Guirao, la definió como un mito de la danza y recordó que en 2008 el Gobierno de su país la distinguió con la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes.

El canciller Josep Borrell, de visita oficial en la Isla, la calificó de figura irrepetible y universal, relevancia también señalada por artistas y entidades de esa nación, donde la Unesco creó la Cátedra Iberoamericana de Danza Alicia Alonso, adscrita a la Universidad Rey Juan Carlos, en Madrid.

Desde Estados Unidos, se hacen eco de su fallecimiento medios de prensa, como Dance Magazine y The Washington Post, y personalidades de la cultura como Kevin McKenzie, director artístico del American Ballet Theater (ABT), una de las compañías más reconocidas del siglo XX, en cuya fundación participó Alicia Alonso.

Su huella en ABT, como uno de los primeros miembros, es inconmensurable, destacó, y señaló que su “gracia, inteligencia y coraje seguramente dejarán un impacto duradero en nuestra forma de arte”.

Fundadora del Ballet Nacional de Cuba y de la Escuela Cubana de Ballet, junto a Fernando y Alberto Alonso, Alicia fue protagonista de un proceso que fue incorporando a un arte estrictamente clásico y considerado elitista, maneras, gestos y movimientos propios de este país muy caribeño, para singularizar una manera de hacer, hoy reconocida mundialmente.

En Cuba, cuya población es mayoritariamente amante de la música y los bailes populares, el ballet se convirtió en una opción apreciada por muchos, y en temporadas del BNC, en el hoy Gran Teatro de La Habana u otras sedes, se agotaban las entradas e icluso esperaban multitudes para poder entrar.

En el plano internacional, Alicia Alonso hizo historia. Debutó en 1943 en el ballet Giselle en el ABT casi por casualidad, por sustituir a la primera figura Alicia Markova, y se convirtió, por obra y gracia de su talento, en la encarnacion de ese legendario personaje, en la Giselle de todos los tiempos.

Interpretó otros grandes papeles del repertorio internacional, creó nuevas coreografías y adaptó otras clásicas a los nuevos tiempos, formó generaciones de bailarines cubanos y de otras latitudes, venciendo siempre la pérdida de visión que la acompañó durante muchos años.

En su tierra natal, sus discipulos, instituciones culturales y el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, expresaron su reconocimiento a la gran artista.

Alicia Alonso se ha ido y nos deja un enorme vacío, pero también un insuperable legado, apuntó el mandatario. “Ella situó a Cuba en el altar de lo mejor de la danza mundial. Gracias Alicia por tu obra inmortal”.

Entre otros numerosos lauros, la bailarina recibió el Premio Nacional de Danza, la Orden José Martí, máxima condecoración de la Isla, Estrella del Siglo, del Instituto Latino de la Música, y Oficial de la Legión de Honor, de Francia.

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