Helechos arborescentes, el fino encaje de la flora de montaña

Las cadenas montañosas cubanas no destacan por la impresionante altitud de sus cumbres. En cambio, el verdor profundo de sus bosques, en los cuales cada año gana espacio la reforestación y la conservación de las especies de una gran diversidad, es envidiable y propicia a los viajeros paisajes espectaculares y el conocimiento de una flora y fauna admirables.

Y en particular, nos detenemos ahora en ponderar la maravilla de los magníficos bosques de helechos arborescentes (Cyathea arborea) existentes en la Sierra Maestra, al suroriente del país, el macizo montañoso del Escambray, en la cordillera central de Guamuhaya, así como en las cadenas del Rosario y de los Órganos, en el extremo occidental cubano, fundamentalmente.

Se trata de formaciones vegetales muy tupidas, cuyos ejemplares pueden alcanzar tallos desde los ocho a los 20 metros de altura y cuya fronda semeja un fino encaje de filigranas recortadas contra el cielo. Derramado en penachos o abanicos, el ramaje es de color verde claro, muy luminoso, lo que proporciona una sensación de frescura y delicadeza, una visión reconfortante y bella, digna de una buena fotografía para el recuerdo…

Dicen que los helechos arborescentes vienen de la prehistoria, se cree que del período Jurásico, lo cual hace muy probable que algunas especies de dinosaurios convivieran con ellos. Pero las formaciones vegetales de nuestra historia, los sobrevivieron, evolución de sus variedades mediante, como debe haber mandado Natura.

En Cuba, como en otras regiones tropicales del mundo donde están abundantemente distribuidos, los helechos arborescentes crecen en zonas muy húmedas, donde también aparecen especies extraordinarias y resistentes como las orquídeas y otros árboles como eucaliptos, cedros, pinos, ocujes, ácanas… y muchas otras de la espléndida floresta nacional.

Suelen verse en los llamados bosques nubosos, que son los que aparecen en las partes más elevadas de las montañas más altas del país, en la Sierra Maestra, desde 1 600 hasta 1 900 metros de altitud (picos Turquino y La Bayamesa). Esos arbolados también se han visto en las alturas de La Gran Piedra (Santiago de Cuba), en las sierras de Imías, Puriales y Trinidad, todos ellos de 900-1 200 metros de sobre el nivel de mar.

También se podrá topar con helechos arbóreos en la llamada área donde impera la Pluvisilva (de montaña y submontana). Aquí también se incluyen relieves de la Sierra Maestra entre los 800 y 1 600 metros de altitud, las sierras de Imías, Puriales y Trinidad, entre 700-1 200 metros.

En cambio, la submontana crece desde el nivel del mar hasta 400 metros de altitud, al noreste de la región oriental, en los valles de los ríos Toa, Jaguaní, Quibiján y Duaba, de la provincia de Guantánamo. Un verdadero reservorio también, al igual que las otras regiones ante citadas, de vegetaciones virginales y de apariencia antigua. Sin contar que hoy no hablamos de la fauna allí viviente, rica en aves canoras y coloridas.

En muchas regiones cubanas se han creado asociaciones dedicadas específicamente al estudio, protección y conservación de esta hermosa especie arborescente. Existen, es cierto, leyes que protegen el medio ambiente, la naturaleza e incluso los parques nacionales a los cuales pertenecen sus formaciones boscosas.

Pero se ha tratado de ir a un trabajo más especializado, a partir de la investigación y el conocimiento, tan necesarios, la formación de personal técnico y científico idóneo y la educación de niños y jóvenes, desde la propia red de escolarización pública, sobre todo en cada sitio que tengan esos tesoros de la naturaleza.

Un ejemplo de lo bueno que se puede lograr es la existencia en Santiago de Cuba de un extraordinario Jardín de los Helechos, en las cercanías del famoso Caney de esa ciudad. Además de helechos arborescentes, los visitantes pueden admirar cientos de variedades y plantas de esa especie, entre las autóctonas y las nativas de otras tierras.

Una visita muy recomendable desde todo punto de vista, si viaja a Cuba para conocer de su naturaleza, de su desarrollo científico, cultura y sociedad. Todo eso verá en el Aleph del Jardín de los Helechos.

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