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Boniato: humilde y poderoso

boniatillo

El boniato o camote, la yuca y el maíz forman la triada más significativa de alimentos que dio América a la cocina mundial, según la autora Madelaine Vázquez Gálvez de Cuba.


Sin embargo, muchas veces menospreciado por su humilde origen, el boniato suele utilizarse para designar un error, una persona tonta o un tropiezo, aunque lo cierto es que es uno de los frutos de la tierra con mayores nutrientes y era ampliamente usado por las comunidades aborígenes americanas.

El español Fernández de Oviedo confirmó en sus testimonios de la conquista la procedencia antillana del boniato (Ipomoea batata), también conocido como camote y batata. De forma sobresaliente se destaca su consumo entre la población indígena, con la utilización de diversas variedades, distinguidas por la presencia de diferentes colores: blanco, amarillo, naranja y ocre.

Su consumo culinario es muy variado: se prepara hervido, horneado, frito, en dulces e incluso rallado crudo en ensaladas. El uso del boniato en Europa solo se inicia en el siglo XIX y actualmente se cultiva más en España, Portugal, Grecia e Italia.

El mayor productor de boniato del mundo es China, donde se cultiva más del 80 % de este tubérculo.

El boniato constituye una excelente fuente de carbohidratos complejos, fibra dietética, hierro y molibdeno. También aporta potasio (la proporción de este mineral es equivalente a la contenida en el plátano), pero su mayor valor nutricional está dado por la presencia de betacarotenos, en mayor medida que en la zanahoria y la naranja, de gran acción antioxidante para la prevención de nuerosas enfermedades.

Expertos lo recomiendan para la prevención del cáncer del pulmón. Su índice de grasa es muy bajo y su nivel de calorías también, comparándolo con otros alimentos. Resulta una excelente propuesta para un menú sano. También se usan las hojas de la planta, que contienen significativas dosis de nutrientes importantes. Se pueden consumir de múltiples maneras, en ensaladas, crudas o cocinadas con un aderezo. También se pueden saltear en aceite, mezclarse con puré de viandas o frijoles, en frituras, croquetas, combinadas con arroces y como complemento de algunos guisos.

En las culturas indígenas, algunas tribus utilizaron este tubérculo como bebida fermentada. Por ser un producto prolífero en la agricultura cubana, y por sus notables posibilidades nutricionales y culinarias, debe estimularse el consumo del boniato. Otro elemento que adorna la promoción de este tubérculo es que es un cultivo de ciclo agrícola corto.

Además de comerse en las formas antes mencionadas, pueden prepararse varios postres, como boniatillo con coco, buñuelos, en tentación —como guarnición de plato fuerte—, malarrabia, cafiroleta o boniatillo borracho.

 

Receta de boniatillo con coco

 Ingredientes
2 libras de boniato
2 libras de azúcar blanca
3 tazas de leche
6 yemas de huevo
1 taza de leche de cocoy/o ralladura de coco
Canela en polvo

 

Modo de preparación

 

Hervir los boniatos y reducirlos a puré. Añadir la leche, el azúcar y la ralladura de coco. Cocinar a fuego mediano hasta que se espese. Mezclar la leche de coco con las yemas de huevo. A esta mezcla agregar un poco de boniatillo caliente. Luego mezcle todo y cocínelo alrededor de media hora o hasta que se vea el fondo de la cazuela al revolverlo. Da para 12 raciones.

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