Majarete, dulce historia de un postre

La cocina cubana es muy pródiga en las recetas de dulces. El recetario europeo, que tenía como regla básica la conservación de los alimentos, encontró en el enorme potencial botánico de Cuba un vasto campo para su desarrollo.

Así, las frutas del archipiélago se convirtieron en mermeladas y jaleas. Buñuelos, pasteles, refrescos y muchas otras golosinas integraron nuestro acervo culinario, lo que merece respeto y estudio.

De gran profusión, a lo largo de la historia de la Isla, han sido las ventas de pastas dulces, coquitos, turrones y múltiples chucherías en plazas, mercados y cafeterías.

No solo del viejo continente provienen los dulces de la cocina cubana. Una gran cantidad de postres procede de África, donde se ofrecen a las deidades de las religiones que acompañaron a los esclavos desarraigados de ese continente y así engrosaron el repertorio de recetas de la cocina nacional.

Si algo se critica de los dulces cubanos es que tienen alto contenido de azúcar, en algunos casos se hacen empalagosos y resulta difícil reconocer las delicias de un boniatillo con coco o de un flan de calabaza.

El azúcar refino no aporta vitaminas, minerales ni fibra, por lo que se recomienda el azúcar moreno y otros edulcorantes, como la miel de abejas que son mejores para la salud humana.

También está la influencia asiática. Las dietas provenientes de Asia son muy mesuradas en el uso del azúcar y preconizan el equilibrio de los sabores: dulce, salado, amargo, ácido y picante. Relacionan estos sabores con diferentes órganos de nuestro cuerpo y les atribuyen propiedades curativas. El majarete es uno de los dulces criollos más antiguos y tradicionales. Es común degustarlo en Semana Santa o en las fiestas de fin de año.

Su historia se remonta a la época colonial. Sus ingredientes son la harina de maíz, el coco, clavos de olor, azúcar y canela. 

 
Majarete cubano

 
Ingredientes:

2 libras de maíz tierno molido
5 tazas de leche (puede ser mitad de leche de coco)
2 tazas de azúcar
1 pedazo de canela
1 pedazo de cáscara de limón
¼ de cucharadita de sal

Modo de preparación:

Mezcle el maíz con la leche. Cuele la mezcla. Añada el resto de los ingredientes y póngalo en una cazuela a fuego lento, revolviéndolo constantemente hasta que espese. Bájelo del fuego y viértalo en una fuente o dulcera. Espolvorear con canela.

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