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Torticas, masa real, matahambre: Recuerdos de la merienda escolar cubana

torticas

Las meriendas escolares en Cuba, desde principios del siglo pasado, sabían a tortica, masa real o matahambre, aunque también existía el “pan con timba” (pan o galleta con guayaba), llamados todos por su efecto “tentempié”, porque aplacaban el hambre de media mañana.

Los polvorones o mantecadas importadas de España sufrieron un proceso de transculturación que convirtieron estos dulces en torticas, originadas en Morón y convertidas en uno de los símbolos de esa ciudad cubana, actual capital de la provincia de Ciego de Ávila.

Varios autores atribuyen este emblema de la cocina cubana a doña Serafina Echemendía, oriunda de Morón y también conocida como La Fina, que las confeccionó por vez primera en el año de 1926.

El testimonio de una escolar que peina canas señala que: “A veces llegaban a mi escuela calientes, magnificentes… acabaditas de hornear, ‛manjar‛ entre lo europeo y oriental, dulce pero a la vez salado, en fin, con su punto único y a la vez muy cubano, pero cuando la distribución se demoraba y llegaban ‛socatas‛, siempre había quienes las engullían, aunque otros las despreciaban”.

Cuando los ingleses llegaron a Cuba en 1874 a instalar las vías férreas del ferrocarril (el primero en el continente americano), de Bejucal a La Habana, vieron con sorpresa que los trabajadores en el almuerzo comían pan con guayaba (en aquel entonces las barras de guayaba eran hechas en casa y con azúcar prieta, de ahí su color marrón oscuro, casi negro).

A los troncos de madera usados para hacer la vía férrea se les daba un baño de petróleo, por lo que se ponían negros. En inglés esos travesaños se llaman Timberties. Los ingleses le decían a sus empleados: eso luce como un pan con timber. De ahí surgió el nombre “pan con timba”.
El masa real es una versión más fina que el matahambre. Ambos se parecen en que son panetelas con relleno de mermelada de fruta, pero el matahambre no es más que los residuos de todos los dulces fabricados, al que se le compacta en forma de ladrillo y por su volumen y efectos digestivos, fue bautizado como matahambre.


Receta de torticas de Morón a lo Emilia

 

Ingredientes


3 tazas de harina de Castilla

1 taza de azúcar
1 taza de manteca pastelera
1 cucharadita de ralladura de limón

Modo de preparación

Para preparar esta receta de torticas de morón comenzamos por mezclar bien el azúcar con la manteca pastelera, es importante que la manteca esté a temperatura ambiente y no fría.
Una vez que estén bien mezcladas, añadimos la harina poco a poco junto a la ralladura de limón y comenzamos a amasar hasta que la masa no se pegue en los dedos.
Cuando esté lista colocamos la masa envuelta en un nylon de cocina dentro del refrigerador por unos 20 minutos.
Sacamos luego la masa y estiramos con un rodillo hasta que la masa tenga un grosor de aproximadamente 1 cm.
Cortamos entonces de la forma deseada con un cortador para galletas y las colocamos al horno por 20 o 25 minutos a 350°C aproximadamente.
Cuando estén doradas, las sacamos del horno y las espolvoreamos con azúcar. La mezcla da para unas 20 torticas.

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